sábado, 17 de enero de 2009

peregrinación


Una de las estampas mas curiosas del Tibet es la peregrinación al monte Kailash - la Joya Preciosa de las Nieves-. Para los budistas es la transfiguración del monte Meru, el eje que conecta los distintos planos del Universo. Los hinduistas creen que uno de los dioses de su Trimurti, Shiva, gobernaba desde su cima. Los jainistas, por su parte, creen que Adinatha, el fundador de su religión, alcanzó la Iluminación allí.

Budistas e hinduistas hacen la peregrinación en el sentido de las agujas del reloj. En el Tibet no se escalan las montañas sagradas. Los jainistas hacen el recorrido en sentido contrario.De hecho ningún alpinista occidental ha propuesto una escalada al monte Kailash, por respeto.

El autor del reportaje dice que se puede distinguir entre peregrinos hindúes y budistas- Los tibetanos van a paso de marcha mientras recitan sus mantras-.Los hindúes están mal equipados para el clima del altiplano del Tibet, viajan en grupos numerosos y hacen ruido.

Los ocupantes chinos no dan muchas autorizaciones para peregrinar al Kailash, lo que ha permitido que la montaña no se masifique. De todas maneras una peregrinación a este mítico monte no está completa sin otra al lago Manasarovar, que también se rodea. Los hindúes se meten hasta las rodillas en sus aguas heladas, pero por lo general, los budistas evitan hacerlo.

El recorrido alrededor del monte Kailash es de 53 kilómetros. Si se completa la khora - o peregrinación- el alma se libra para siempre de ña Rueda de las Encarnaciones. También queda limpia de la suciedad del pecado.

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