lunes, 6 de abril de 2009

Cacería de focas.



Ya ha sido completada la primera fase de matanza de focas organizada por el Gobierno de Canadá. Se esperan haber rematado a su término 290.000 pinnípedos a su término. La matanza se centra sobre todo en las focas arpa, o de Groenlandia.
La excusa que ofrece Canadá a las organizaciones ecologistas como Greenpeace es que las focas depredan peces inportantes para la alimentación humana, como los bacalaos, en las superexplotadas factorias pesqueras del mar del norte. Un portavoz de Oceanógrafos sin Fronteras asegura "que las focas arpa solo consumen un 3 o a todo lo más un 4 por ciento diario de su peso".
La ley indica que los cazadores inuits sólo pueden dar a las focas tres golpes, uno para aturdirlas, el tercero para matarlas y un tercero para desangrarlas. Desde 1987 ya no se pueden cazar bebés foca, con su pelusilla blanca y sus ojos redondos y húmedos. El problema radica en que las focas arpa sólo conservan este aspecto durante los primeros 14 días de su vida. Actualmente se cazan con el hakapik focas de hasta tres semanas.
El hakapik es un bastón metálico con un gancho en la punta, muy parecido a los piolets. Sólo se matan con él el 3 por ciento de las capturas. Para el resto se usan armas de fuego.
Debo citar aquí una campaña en la que una foca enorme mata a un bebé humano con un hakapik. Los ecologistas dicen que estas campañas aluden a los sentimientos, no a la razón, y no tienen nada que ver con las campañas de caza de focas arpa. Cuidado.

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