martes, 7 de abril de 2009

La vuelta al mundo en 80 días. O menos.


Parece ser que Jules Verne no sacó de la nada la idea de que un excéntrico caballero inglés, Phineas Fogg, podía dar la vuelta al mundo en un tiempo récord, gracias a los vapores y a las líneas de ferrocarril. Este personaje está inspirado en otro británico del mundo real, George Francis Train (1829-1904).

En 1869 los británicos terminan la obra que les permitirá conservar las comunicaciones con su imperio unas décadás más: el Canal de Suez. George Francis Trail aprovechó para circunnavegar el planeta en 80 días.

Sus plazos son los siguientes:

París- Port Said
6 días
Port Said- Bombay
14 días
Bombay- Calcuta (en tren)
3 días
Calcuta- Hong Kong
12 días
Hong Kong- Tokio
seis
Tokio- Islas Sandwich
14 días
Desde allí a San Francisco
7 días
San Francisco- Nueva York (en el Union Pacific)
7 días
Cruzar el Atlántico hasta París
7 días

Total: 76 días, con un margen de 4 días para acumular retrasos.


La primera vez Francis Train no lo logró. Corría 1870 y viajaba con su primo Pickering. Fueron detenidos dos semanas en Lyon por intervenir en asuntos políticos locales. Para liberarlos tuvieron que intervenir el escritor Alejandro Dumas y el presidente de Estados Unidos. En 1872, un tal Jules Verne, escritor de Amiens, publica "La vielta al mundo en 80 días". Train lo vive como una afrenta personal.

En 1890 Train lo intenta por segunda vez. Queda demostrado. Se puede dar la vuelta al mundo en 67 días. En 1892 es la tercera intentona. Train reduce su marca a dos meses.

Train no se parecía en nada a Phineas Fogg. El personaje de Verne era un poquitín maniatico y misántropo. Train era un excéntrico sociable. El perejil de todas las salsas. Entre sus excentricidades estaba la de presentarse a las elecciones de Estados Unidos para ver si triunfaba una dictadura allí. No lo consiguió.

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