domingo, 21 de marzo de 2010

Teorías racionalistas sobre la reencarnación.


Tengo en mis manos un artículo sobre la reencarnación de Miguel Ángel Sabadell, un científico divulgador. No sé por qué un tipo de su talla se mete en esos berenjenales, pero cómo estoy en mi cuarto, aburrido, me pongo a ello.

El artículo es muy extenso, así que me concentraré en las críticas a las regresiones hipnóticas. Virginia Thige, una estadounidense de Colorado fue hipnotizada en 1952. Al entrar en trance recordó su preexistencia en una vida anterior, concretamente en la ciudad irlandesa de Cork, bajo el nombre de Bridey Murphy. Durante la sesión, hablaba incluso con acento irlandés. Luego resultó ser que la verdadera Bridey Murphy había sido una vecina suya que le había contado sus vivencias en la isla. También se descubrió que Virginie había participado en obras teatrales haciendo papeles... de irlandesa.

En los años 70, otro terapeuta hipnotizador trató, entre otros pacientes, con Jane Evans, una mujer que dió detalles de seis vidas previas. En una de ellas había sido criada de Jacques Coeur, un gentilhombre de la corte de Carlos VII. Este personaje aparece en un best seller de 1926 firmado con el seudónimo de Fulcaneli como un alquimista capaz de transformar los más diversos metales en plata.

Jane describió "el interior de la magnífica casa de Coeur, e incluso dio detalles acerca de las esculturas que había sobre las chimeneas de su salón de banquetes", en palabras del terateota Bloxham. Realmente increíble, si no fuera por el hecho de que el palacio de Coeur, en la ciudad de Bourges, es uno de los edificios más fotografiados de la región.
Otra de las vidas pasadas de Jane era la de una judía de York en el siglo XII. La mujer dijo que las autoridades les obligaban a usar círculos amarillos en la ropa. Lo que Jane no sabía era que el distintivo consistía realmente en rayas blancas, y no se empezó a usar hasta el siglo XIII.

Si tenemos en cuenta que la mayoría de los expertos en regresiones hipnoticas son médicos, no historiadores, y que se utilizan dentro del marco de una terapia, creo que deberían cesar estos ataques por parte de la prensa científica a esta actividad.

Recuerdo haber leído el caso de una mujer obesa que había acudido a la consulta de uno de estos terapeutas. Este la hipnótizó, y ella recordó unas vivencias en un campo de concentración, donde no se alimentaba con regularidad a los prisioneros. Las "vivencias" sirvieron como material en unas terapias posteriores, donde no se volvió a usar la hipnosis.

El artículo también se refiere a la Ley del Karma como una excusa para voluntades egoistas para no ayudar a los más desafortunados o ser complacientes con el sistema. La Ley de Retribución, o del Karma, dice que recoges lo que siembras. Malas acciones conducen a malas consecuencias para el malvado, que no deja de pagar la factura, en esta vida o en otra. La Ley del Karma no dice que nos desentendamos de los débiles, sino que estamos conectados a ellos, aunque queramos negarlo.

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