jueves, 22 de abril de 2010

Vissarion


El Mesias ha vuelto y vive en Siberia. Tras esta impactante primicia procedo a dar detalles sobre este nuevo profeta de la ecología que responde al apodo de Vissarión.



  1. Tal y como Jesús era carpintero, Vissarión fue un humilde policía de tráfico hasta que comenzó su vida pública en 1991. El año coincide con el de la caída definitiva del bloque soviético y el final de la injerencia del Estado en la manifestación pública de la fe. Cualquier tipo de fe. Vissarión empezó a predicar un estilo de vida basado en la agricultura y la abolición del dinero y del trueque. En las comunidades organizadas por este gurú del medio ambiente sólo se pueden aceptar bienes de otras personas si son regalados. La educación está basada en un procedimiento revolucionario: las clases de Historia insisten en los logros positivos de la Humanidad, como las representaciones artísticas o la lucha contra la enfermedad. Los niños de esas comunidades siberianas saben que hay un lado oscuro. Por ejemplo saben que la Unión Soviética participó en la Segunda Guerra Mundial y el coste humano de batallas como Stalingrado y Kurks, pero no pueden aportar detalles. Si tuvieran que preparar un trabajo sobre el tema para otro colegio tendrían graves problemas para desempeñar esta tarea.

En el lado oscuro del grupo, Vissarion va disfrazado como Jesucristo. Digo que esto es un problema porque los líderes de la sectas destructivas tienen acostumbrados a sus adeptos a los más variados disfraces. No hay mas que mirar al líder de la secta Moon. Vissarión vive en una población con su familia. Sumultanea sus responsabilidades como líder con las atenciones a su mujer y sus dos hijos de corta edad. En sus ratos libres pinta cuadros de personas rodeadas de mariposas.

Los adeptos son universitarios desencantados con la política medioambiental de los gobiernos de Boris Yeltsin, Vladimir Putin y sus sucesores. Algunos de ellos han probado varias opciones religiosas antes de recalar en esta región aislada de Siberia. Son más de 5.000 personas. Practican una economía autosuficiente. Cultivan lo que van a comer. Los principios son los mismos de una cooperativa comunista, pero el discurso no es político. A pesar de los discursos alarmistas de las autoridades locales acerca de un posible suicidio masivo, Vissarión considera a su gente como una reserva genética cuando todos los demás sistemas sociales basados en el consumo se vayan al traste por cualquier desastre provocado por el desarrollismo tecnológico exagerado.

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