domingo, 9 de mayo de 2010

Grandes Maestros del ajedrez.


Dos mentes se enfrentan en un campo de batalla incruento, limitado al espacio de los 64 escaques del tablero. Uno es el Hindú Viswanathan Anand, vigente campeón del mundo. El otro está dispuesto a quitarle el título. Se trata del aspirante Veselin Topalov, afincado en la ciudad castellana de Salamanca.

El encuentro tiene lugar en el Club Militar Central de Sofía (Bulgaria). Los dos Grandes Maestros, sea cual sea el resultado de las 12 partidas reglamentarias del Campeonato, se unirán a las filas de los legendarios maestros del ajedrez.

1978. La final se celebra en Baguío (Filipinas). Se enfrentan el ruso Anatoly Karpov y el disidente soviético Korchnoi, nacionalizado suizo. El Politburó desea que ese desertor de Korchnoi sea humillado ante el público y le encarga la tarea a Karpov, su gran paladín de la época. Karpov empieza a causar problemas nada más llegar al edificio y exige que se sustituyan las fichas por piezas Staunton, más clásicas. Un piloto de rallies local, Carlos Benites, tiene que recorrer las cinco horas de coche hasta Manila. Y volver. Karpov gana un día.

Korchnoi no se queda muy atrás a la hora de causar problemas. Ve que a Karpov le ofrecen un yogur para que se vitamine durante las partidas y discurre que a lo mejor con la pasta de yogur le están dando instrucciones para que solicite tablas. El juez tiene que intervenir y decidir a qué hora puede tomar Karpov su tentempié.

Contraataca Karpov. Ha invitado a la sala a su psiquiatra particular, que mira fijamente a Korchnoi. El disidente cree que lo van a hipnotizar (?), así que le pide a un juez que mande a ese señor al fondo de la sala.

Pero es que aquí no ha terminado la comedia bufa. Korchnoi ha invitado a unos monjes ascetas de la secta Ananda Marga, para que lo ayuden a meditar. Los gurús no resultan ser unos pacíficos religiosos sino delincuentes en libertad bajo fianza, acusados de intentar apuñalar a un diplomático. La sala tuvo que ser desalojada.

Así, con tan amenos incidentes, terminaron las 12 partidas reglamentarias, con la victoria de Karpov.

También hay que citar al campeón de los Estados Unidos, Bobby Fisher. Disputó en Reikiavik la mayor partida del siglo XX contra el soviético Spasski (1972), pero luego no quiso defender su título contra Karpov. Entra las mujeres hay que citar a Susan Polgar, la campeona húngara. El cubano Capablanca. Y a Magnus Carlsen, un chico de 13 años, el Gran Maestro más joven del mundo.

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