miércoles, 23 de junio de 2010

Las enfermedades.


2001. Florida. Hace mucho calor en los pantanos. El bacteriólogo Steven Wiersma ha viajado a la zona rural de Sirmans, para observar a unos mosquitos muy especiales. ¿por qué? Porque en sus entrañas llevan unos organismos muy dañinos conocidos como el virus del Nilo Occidental, que hasta 1999 no se había cebado en los caucásicos del mundo desarrollado. En Florida estos virus encuentran todo lo que necesitan: un reservorio en forma de aguas estancadas y numerosas aves para pasar de ave a ave, o como se teme Wiersma, de ave a humano.

Uno de los vecinos de Sirmans, Seymore Carruthers, un jubilado de 73 años, yacía en el hospital en coma con encefalitis como consecuencia de una picadura de mosquito. "Desde que el virus del Nilo Occidental - procedente de Uganda- llegó al estado de Nueva York, esto es lo más al sur que he encontrado víctimas", dice Wiersma.

Florida es el paraíso para un virus tropical: aguas estancadas, un clima cálido, y muchos jubilados, especialmente vulnerables a los zarpazos de este microorganismo. La mayoría de los mosquitos portadores crían en los charcos dejados en las tapas de los cubos de basura, en los bebederos de pájaros, y en los charcos dejados sobre las lonas para resguardar de las lluvias la maquinaria agrícola o el material de construcción.

Entre 2000 y 2003 el virus del Nilo Occidental infecto a miles de estadounidenses, de los cuales ha matado a 2000.

Más terrible todavía es el virus del ébola por su virulencia asesina. Este virus es peligroso para todos los que lo contraen, por su tasa baja de supervivientes, aunque los virólogos opinan que no le queda mucho camino evolutivo por delante. Al matar la mayoría de los portadores, incluso antes de replicarse, se mata a sí mismo.

La tuberculosis se ha vuelto resistente a los modernos medicamentos. Como se transmite a través del aire y está asociada al VIH, un retrovirus, tiene la oportunidad de esparcirse por el mundo y causar estragos.

Curiosamente, el desarrollo humano es un gran aliado de los virus y bacterias, como ya vimos en el caso del virus del Nilo Occidental. Nos trasladamos más de prisa que en la época en que el salto del campo a la ciudad de los hombres medievales y el desarrollo de rutas comerciales hicieron posible la Peste Negra (1348). La superpoblación, provocada por una mejora de las condiciones sanitarias, hace que sea más posible que un virus infeccioso escoja a los humanos como huespedes. Y el cambio climático hace que virus y bacterias se expandan por zonas donde antes no se las conocía.

El 11 de septiembre de 2001, Nueva York sufrió un ataque terrorista inesperado. Era el primer ataque en sielo norteamericano desde el bombardeo de Pearl Harbour (7 de diciembre de 1941). Las autoridades médicas enviaron a Nueva York una undad bacteriológica militar, los CDC, y un equipo de expertos en detección de enfermedades. Las autoridades federales confiscaron el total de las avionetas fumigadoras de Estados Unidos, unas 3500, para evitar que fueran utilizadas por posibles terroristas. Semanas más tarde se neutralizaron unos ataques con carbunco.

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