miércoles, 8 de septiembre de 2010

!Que vienen los pirómanos!


El 8 de enero de 2010, los mossos de squadra detuvieron a dos personas - Antonio Paz y Lorenzo Montfort- como presuntos autores del incendio de Horta de San Juan. El balance de este siniestro es la muerte de cinco bomberos, durante el verano de 2009. Al principio se pensó en un rayo, pero más tarde se llegó a sospechar de estos dos hombres, ex auxiliares de los retenes de bomberos forestales.

"El número real de las actuaciones de los pirómanos en España es una incógnita" afirma José Joaquín Aniceto del Castillo, coordinador provincial de los agentes de Medio Ambiente en la delegación gaditana de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Este hombre está especializado en averiguar quí incendios tienen causas naturales y cuales han sido provocados por la mano del hombre. "incendiario es quien desata un incendio de forma intencionada, por un móvil o motivación concreta; pirómano es aquel que padece un transtorno que le lleva a provocar incendios".

Los pirómanos sientes un deseo incontrolable de verse liberados a través de la acción calcinante del fuego. Los primeros ataques suelen ser en masas forestales alejadas, donde pueden dar rienda suelta a esta pulsión sin cruzarse con nadie, sin miedo a ser descubiertos o delatados. "Aún así, no tiene que existir un patrón definido. podemos encontrarnos con un pirómano completamente desorganizado, que ni siquiera contemple la posibilidad de ser detenido". Podemos encontranos con estos personajes rondando por parques de bomberos, visitando exposiciones relacionadas con el fuego o colaborando con los retenes en la tarea de apagar los incendios que ellos mismos provocaron.

El agente forestal Rafael Cudeiro me relata el caso de un hombres de 35 años, expulsado de dos Agrupaciones de Protección Civil y detenido en las cercanías de Orense tras provocar varios incendios a los que legó en primer lugar con el uniforma de retenes a los que ya no pertenecía.

Actualmente se considera a los pirómanos enfermos mentales, pero no siempre fue así. La primera persona que la trató como una enfermedad mental fue el psiquiatra norteamericano Isaac Ray, que en 1844 la incluyó en su libro UN TRATADO SOBRE LA JURISPRUDENCIA MÉDICA DE LA LOCURA. Pero la comunidad médica no le apoyo, porque consideraba estas conductas como un transtorno pasajero. Sigmund Freud hablaba de estos impulsos incendiarios como de una masturbación masculina de origen homosexual.


"La calidez que irradia el fuego provoca la misma sensación que acompaña un estado de excitación sexual, y la forma y el movimiento de una llama sugieren un falo en actividad"


Sigmund Freud.


En 1980 la piromanía fue incluida en el DMS III de la Asociación Psiquiatrica Americana, dentro de los transtornos de control de la impulsividad.

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