miércoles, 9 de febrero de 2011

Sobre la población mundial.


"Entendía lo que es la explosión demográfica, intelectualmente hablando, desde hacía tiempo, pero la entendí emocionalmente hace un par de años una noche de calor en Delhi (...) El termómetro marcaba más de 40 grados y el aire era una neblina de polvo y humo. Las calles bullían de gente. Gente que comía, lavaba, dormía. Gente que iba de visita, discutía, gritaba. Gente que metía las manos por las ventanas del taxi pidiendo limosna. Gente que defecaba y orinaba. Gente que viajaba con el cuerpo colgando por fuera de los autobuses. Gente que conducía rebaños de animales. Gente, gente, gente..."

PAUL ERHLICH (1966)


Me ha dicho un pajarito que seremos por fin 7000 millones de andobas luchando por hacernos un hueco en el planeta Tierra antes de que acabe 2011. Jaerd Dyamond dijo en una ocasión que el análisis de violencia extrema de las matanzas de Rwanda de 1994 consistió en que tanto víctimas como verdugos tenían que parcelar más y más sus tierras a medida que la población se disparaba. El descontento de los campesinos propietarios, incapaces de alimentar sus numerosas familias, conllevó a una matanza de tintes étnicos que superó en su ritmo y eficacia al propio Holocausto nazi.

Más gente significa más personas consumiendo recursos. En estos momentos hay una crisis de gestión de la pesca mundial, tenemos que hacer frente al cambio climático y no sabemos si podremos alimentar a todo el mundo.

Los niños del baby boom de la posguerra (nos referimos a los que nacieron en los 15 años siguientes a 1945 provocaron una gran vitalidad mientras permanecieron en activo. Si los años 60 fueron tan especiales fue porque nunca hubo tanta gente joven y nuevas ideas en la sociedad occidental.

El problema es que la gente envejece, deja de trabajar o de estar en condiciones de cuidar de sí misma ya en la senectud, y eso también es un problema para sus hijos y nietos.

Claro que ahora las comunidades de los países en desarrollo están saliendo de la pobreza e incrementando sus clases medias. La gente tiene más acceso a medicamentos, como con más regularidad y el determinismo social actua menos sobre sus vidas. Eso es bueno. El problema es que consumen más.

En esos países se está viviendo una transformación de la visión de la familia. En Nigeria, donde el suministro de medicamentos y semillas y reses es irregular, las mujeres conciben muchos hijos, de los cuales una pequeña parte vivirán para cumplir con su parte del proceso. En la India se han ofrecido ventajas administrativas a cambio de esterilizaciones. El Gobierno hindú impone unas metas y premia a los funcionarios que las alcanzan, lo que ha llevado a atrocidades como esterilizaciones de mendigos por la fuerza, en campamentos insalubres. En China la política del único hijo promulgada por el Partido Comunista ha frenado las tasas de natalidad a lo largo de una sola generación.

No quiero ser un agonías demágogo. Todo el mundo tiene derecho a una vida mejor y al desarrollo. El problema es que a veces me pregunto si habremos desarrollado nuestras sociedades más de lo que sería saludable, si el determinismo darwiniano y social no es tan malo después de todo, y si tendremos que aceptar que lo saludable para nuestras socieades es que alguien pierda como norma.

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