domingo, 20 de marzo de 2011

En globo por el Sáhara.


Esta espedición formada por aeronautas españoles recorrió las arenas del Sáhara en 2003. Los héroes de esta fascinante aventura son unos catalanes vecinos de la población de La Igualada. Nueve valientes en total. 4 de ellos viajaron en avioneta hasta la capital de Mauritania, mientras que el resto utilizaron un camión y un todoterreno para trasladar a ese país un globo con una barquilla de 10 plazas, y un segundo, de dos plazas.

Los dos grupos se citaron en Nouatchott, y de allí partieron a Chinguetti, donde se levantó el campamento- base.

A la mañana siguiente inciaron los preparativos previos a la ascensión. Las condiciones del harmatan, el ardiente viento del desierto, parecían ser buenas. El golbo principal se elevó sin problemas. Pero mientras el globo pequeño se estaba inflando cambiaron las condiciones atmosféricas, y la vela del globo pequeño quedó destruida por completo.

Cambieron el campamento- base a Oudane en busca de mejores condiciones para comenzar la travesía. Por el camino los expedicionarios se aprovisionaron de bombonas de gas butano enriquecidas por ellos mismos con nitrógeno. Generalmente los quemadores de los aerostatos son alimentados con gas propano.

Nuevo retraso en Oudane. Una tormenta de arena les obliga a permanecer en tierra dos días.

"Para elvarnos y para tomar tierra es encesario que los vientos en altura sean lo más variados que sea posible, de manera que nos permitan jugar con el rumbo", nos explica, A guirre, uno de los expedicionarios.

Terminada la tormenta de arena, los expedicionarios sufren otro revés. Otro golpe de viento provoca daños en el quemador y daños en la vela. Gracias a la ayuda de un grupo de mujeres nómadas logran recomponer la tela de la vela.

Después de cinco intentos fallidos los catalanes logran hacer que los globos se eleven a una velocidad respetable de 40 kilómetros por hora. Recorren el tramo entre Akjoujt y Atar. El harmatan se muestra temperamental y desvia el rumbo hacia la costa, pero los eleva a 1300 metros sobre las arenas del Sáhara.

A pesar de que apenas se usó el globo pequeño, podemos decir que el globo principal medía 30 metros de altura por 30 metros de diámetro. La vela pesaba 250 kilos y cada bomobona de gas butano enriquecido con nitrógeno otros 50 kilos por unidad.

Una vela tiene una vida media de unas 400 horas. Además no es posible practicar las ascensiones sin los vehículos auxiliares de tierra apropiados. Desde luego, volar en globo no es una distracción barata.

"Para hacer que un globo se eleve o aterrice hay que regular la cantidad de aire caliente que entra en la vela por medio del quemador. El aire caliente se vuelve más ligero. Lo demás es jugar con los vientos para llegar a dónde quieras llegar", nos explica Aguirre, el portavoz del equipo de aeronautas catalanes.

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