martes, 22 de marzo de 2011

Los cetreros de Asia Central.


Baitolda es un cetrero kazajo. Sus antepasados llevan cazando con águilas hembra desde el siglo XV. "Las hembras pesan tres kilos más que los machos y son más brutales en la caza del zorro que los machos. Casi siempre que alcanza una presa tengo que correr para que no estropee con las garras las preciosas pieles de los zorros". Luego señala el gorro de piel que lleva, dando a entender qué uso práctico le da a esas pieles.


Los kazajos se asentaron en la provincia más occidental de Mongolia en el siglo XVII. La región de Bayan-Olguy estaba despoblada después de las campañas genocidas del ejército chino de la dinastía manchú. Tras la caída del gobierno comunista ruso en 1991, muchos kazajos abandonaron la región, aunque ninguno de ellos llegó a la tierra de sus ancestros.


Ahora vamos a ver a Samir Khan, otro cetrero. Es un adolescente de 17 años, y con la ayuda y consejo de su abuelo, va a capturar su primera águila. Prepara una red tejida a mano y la sujeta entre varios palos verticales. Ata de una pata a un cuervo enfurecido, que no se presta a colaboraciones, y pone en el sielo tres liebres congeladas para tentar a un ejemplar de águila real. Llegará, tratará de espantar al cuervo, y cuando trate de comer se enredará en la red.


El adiestramiento es más complecado. Samir Khan atará los tarsos de la rapaz de una percha con correas de cuero. Cada vez que el águila intente recuperar su libertad el juego de cuerdas la dejará cabeza abajo. "Los forcejeos de las águilas duran dos días. Después se amansan y ya puedes enseñarlas a cazar para tí".


Samir Khan coloca su nueva ave de presa en una percha y le muestra un trozo de carne. Le azuza con el grito de "!Ka!!Ka!". El águila aprende que regresar con los humanos significa carne fresca, algo que no tiene asegurado con tanta frecuencia en la naturaleza.

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