martes, 3 de mayo de 2011

La atribulada vida de los facultativos de Urgencias.

Hay profesiones en la que no se gana para sobresaltos. Y la clave de estas profesiones es aprender a no parecer demasiado sorprendido, como en el caso del personal de ambulancias o en el de los facultativos de Urgencias.

Una vez uno de estos tipos vio como la consulta estaba ocupada por toda una familia. Una mujer de mediana edad parecía dominar el cotarro. Conspiraba con un anciano en voz baja, seguramente su padre. Todas las miradas de la familia se centraban en un chaval preadolescente, pálido, con una de esas caras de "Tierra, trágame". El facultativo supuso que habían pillado al chico tomando drogas o haciendo una burrada similar.
Cuando los hace pasar a consulta, la madre se adelanta y dice con voz imperiosa:
"Quiero que me recete algo contra el olor de pies. Ya no aguantamos más noches sin dormir. ¿Me oye?"
Madre no hay mas que una.

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