sábado, 28 de mayo de 2011

Los tiburones.



El bañista está desprevenido, chapoteando en el agua, y no se percata de que no está solo en medio del mar. De repente algo le empuja con la fuerza de un camión y lo siguiente que sabe el tipo es que se desangra por una pierna que ya no tiene. Terrorífico, ¿verdad? Lo cierto es que el tiburón no tenía nada contra el bañista. Ni siquiera deseaba mutilarlo. Pero, como es evidente, los escualos nacieron sin manos y la única posibilidad de explorar cosas desconocidas en nuevos entornos para ellos es mordiendolas.



Hay diez ataques mortales de tiburón cada año frente a los millones de escualos que son atrapados en palangres o redes, o cazados deliberadamente a causa de sus aletas. Yo creo que los que deberían rodar películas sobre humanos sanguinarios son ellos. Además son los que evitan que los ecosistemas marinos se descompensen.



Entre los tiburones los tenemos de tamaño variado. Hay 368 especies, desde las pintarrojas, las tintoreras, los tiburones ballena, los peces martillo de cabeza achatada y los grandes blancos, entre otras especies. No todos comen carne. De hecho los tiburones ballena son los peces más grandes sobre la tierra y sólo comen plancton.



Los grandes blancos tienen en el hocico unas bolsas de gelatina llamadas ampollas de Lorenzini. Estos organos les permiten captar corrientes eléctricas dentro del agua. Un pez no puede esconderse bajo la arena del fondo, porque los latidos de su corazón - un músculo- lo delatarán a los supersentidos de un escualo.



Ahora - no viene a cuento- se acaba de estrenar en los Estados Unidos SOUL SURFER, una película de superación sobre una surfista que tiene un encontronazo con un tiburón y pierde un brazo como consecuencia. Eso no evita que siga compitiendo. No se pierdan esta maravillosa película sobre los límites de la voluntad humana.

Para ver:

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