lunes, 26 de marzo de 2012

Los guerreros del hielo.



Polonia nunca tuvo demasiada suerte. Tras vivir las peores condiciones de la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial, fue el hermano pobre al que los estados satélites soviéticos tenían compasión. No parecía un lugar donde el alpinismo fuera a florecer.




De hecho, se prohibió a los escaladores polacos salir del país y tomar parte en las expediciones al Himalaya y el Karakorum, por lo que el bloque soviético no estuvo allí cuando los sucios capitalistas escalaron el Everest en 1953, y el Xixabangma en 1964. Los polacos tenían que conformarse con una cordillera más modesta, con picos de 2000 metros, los Tatras.




Los Tatras no tienen glaciares ni nieves perpetuas, por lo que los aguerridos polacos tenían que escalar en pleno invierno. La cara Kazalnica, de 537 metros, en el valle de Morskie Oko, se convirtió en un reto para estos hombres.




En 1959, el escalador Andrzej Zawada encadenó los principales picos de los Tatras en una épica escalada de invierno. él solía decir: "Díme que has sido capaz de hacer en Kazalnica en invierno y te diré lo que vales".




En 1973, Zawada es autorizado por el Comité de Deportes del Partido para escalar en el Himalaya, donde dirigió la primera escalada invernal a un 7000, el Noshaq, de 7.492 metros. El primer 8000, el Lotshe, llega al año siguiente.




A finales de los 70 Zawada suplicó al gobierno de Nepal que le permitiera organizar una escalada al Everest en pleno invierno, una estación más peligrosa a causa de los aludes, la hipotermia y las eventuales congelaciones. El 17 de febrero de 1980, Leszek Zichy y Krysztof Wielicky escalaron el Everest en pleno invierno.




Los años 80 son la edad de oro del alpinismo en Polonia. Los escaladores reciben por parte de las autoridades comunistas el trato de deportistas de élite. Los comités de las fábricas tratan de aportar dinero a los clubes de escalada a cambio de que los héroes polacos pinten las chimeneas de sus factorías. Desgraciadamente, los altos cargos se olvidan que la gente no escala sin incentivos económicos suficientes para alimentar a sus familias.




Los clubes compran material de escalada y tiendas de campaña baratas en el bloque comunista y las revenden a los montañeros del bloque capitalista en Nepal por medio de un floreciente mercado negro.




En 1989 cae el Muro de Berlín. En 1991, un golpe de estado para acabar con la perestroika de Gorbachov desmonta la Uniòn Soviética. Los escaladores polacos han participado en las protestas pero la llegada del libre mercado significa que se acaban los escasos incentivos para escalar en invierno los pocos picos del Himalaya que les quedan. Yo creo que una nueva generación de Guerreros del Hielo lo conseguirá.

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