jueves, 17 de enero de 2013

Recorremos la ruta de San Olaf.

Todos habréis oído hablar del Camino de Santiago, pero muy pocas personas habrán oído hablar de las peregrinaciones a la tumba de San Olav, en Noruega.
Primero, empezaremos con una pequeña semblanza de este santo. Olaf Haraldson era hijo del rey Haral halgrafe. Pasó la juventud haciendo servicios de aramas para los señores normandos. En 1015 se convierte al cristianismo. Recibe el bautismo en la catedral de Rouen, en el norte de Francia. Regresa a su país para reclamar el tromo porque, de otro modo, no podrá introducir el cristianismo en Noruega.
Los jarl o aristócratas no quieren perder el poder sobre sus tierras así que recurren a la ayuda del rey de Dinamarca. Los daneses quieren expandirse hacie el norte. así que ofrecen soldados y dinero a los nobles noruegos descontentos.
Olav es depuesto y se refugia en casa de un familiar en Kiev, que hasta la invasión de los mongoles será un puesto de avanzadilla comercial de los vikingos varegos. En 1030 vuelve para reclamar su trono y acontece la batalla Stiklerstad. Olaf cayó en este combate y su cuerpo fie trasladado a la actual Trondheim en el verano de 1030.
A partir de entonces, los milagros se suceden, y los monjes encuentran el camino abonado para difundir la nueva fe. Los supersticiosos noruegos hicieron correr la voz de que San Olaf salía de su tumba en un caballo negro para decapitar estatuas del dios nórdico Thor.
Con el tiempo, el paganismo perdió fuerza y el obispo de Trondheim fue también declarado santo, en 1031. Olaf fue querido a partir de ese momento por los noruegos, que le consagraron las más hermosas iglesias del país.
La ruta cubre, con sus diferentes ramificaciones 5000 kilómetros, entre Suecia, Noruega y Dinamarca. Una de las rutas principales parte desde Goteburgo (Suecia). La segunda parte desde Oslo. Esta cuidad celebra un mercado histórico y unas caramonias religiosas el día 29 de julio, aniversario de la muerte del santo.
Curiosamente en Covarrubias, provincia de Burgos, existe una capilla a este santo. ¿Cómo llego a tierras de Castilla el culto a este santo?
Sturla Torsson, un cronista medieval escribe:
"Vinieron los emisarios del rey Haakon con pieles y halcones a pedir la mano de la princesa Cristina al rey de España (Alfonso X el Sabio) y se quedaron un año. más tarde vino una embajada castellana a Noruega. SuMajestad aceptó, pero con una condición: la princesa Cristina elegiría entre los cuatro príncipes herederos".
Cristina elegió al más joven de sus pretendientes, Felipe, un príncipe de 27 años. La pareja vivió en Sevilla pero la princesa Cristina murió con 28 años, posiblemente de meningitis, sin dejar heredero alguno. Fue enterrada en Burgos.
La tumba fue identificada en 1960. El esqueleto había sido manipulado pero conservaba sus ropajes regios. En vida deseo ser enterrada en una capilla dedicada a San Olaf pero esto no se verificó hasta 8000 años después.

No hay comentarios:

Publicar un comentario