sábado, 23 de febrero de 2013

Los rusos hacen humor con el asunto del meteorito.

El bólido cayó del cielo muy cerca de la ciudad industrial de Chelyabinks, en los Urales. Su onda expansiva provocó 1200 heridos a causa de los cristales rotos y lanzados como microproyectiles desde las ventanas. Ninguna víctima mortal. Hubo suertecilla.
Los rusos son un pueblo con varias características peculiares en su carácter: una espiritualidad rayana en la melancolía, una gran dosis de autoritarismo por parte de los diferentes gobernantes, ya sean zares, oligarcas empresariales o funcionarios del Partido, y, como consecuencia, un sentido muy negro del humor.
Al poco de verse el estallido por los televisores de Moscú, el líder nacionalista Zhirinovski aseguró que no se trataba de un cuerpo celeste. Lo que se había estrellado en Chelyabinks era un arma secreta estadounidense. El hecho de que la Guerra Fría haya finalizado hace dos décadas no le importó lo más mínimo. Todo se trataba de una provocación anunciada. El caso es que durante la Guerra Fría se provocaba, y mucho, pero no se anunciaba con qué.
Otros rusos de a pie han "bromeado" con la idea de que ahora el primer ministro Putin podrá prolongar su mandato de cuatro a seis años. Una fake de Internet lo muestra con un fusil en las manos, montado en el meteorito y disparando contra un tigre siberiano, que preferiría estar en otra parte. Putin se hizo unas fotos, más propias de la época del principado de Kiev, de él, con el musculoso torso al aire, disparando contra los tigres - que están en peligro de extinción- desde un helicóptero.
Como el proyectil cayó poco después de la fecha del Día de San Valentín, también hubo bromas con eso. "Un chico le ha prometido a su noovia una estrella del cielo". Otro fake muestra a dos turistas occidentales mirando fijamente a cámara. "Habeís recibido nuestro regalo de San Valentín?"
Chelyabinks, como muchas de las ciudades del cinturón industrial de los Urales, está muy contaminada. Un video muestra una imagen de los meteoritos deshaciéndose en la campana de smor que rodea la ciudad. Un video propagandístico de una factoria automovilística muestra a los meteoritos rompiéndose en pedazos al estrellarse contra los flamantes coches de fabricación rusa.

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