domingo, 10 de marzo de 2013

Oscar Pistorius.

Sudáfrica es un país inseguro. Una generación de negros fue educada durante el apartheid sin el referente paterno. Las injustas leyes de los afrikaner separaban a las familias y desestructuraban los hogares de los trabajadores de color. Ahora, acabado el injusto régimen, los blancos adinerados se han refugiado en mansiones con alarmas, perros de presas y vigilantes de las consecuencias de dos generaciones de dirigentes racistas.
La amenaza es real. Por un lado están las bandas callejeras negras, los tsotsis. Antes eran la infantería clandestina del más clandestino todavía Congreso Nacional Africano, pero ahora se han quedado sin nada legítimo en qué emplear la rabia acumulada por generaciones de pobreza, e injusticias institucionalizadas. Los blancos no se quedan atrás en violencia, En las zonas rurales del norte del país, los negros son víctimas de grupos terroristas como Israel Visi, formado por granjeros afrikaner con pocos medios, muchas armas y escasa cultura. Israel Visi está dirigida por antiguos mandamases de la policía del apartheid.
Es en este contexto brutal, donde tenemos que juzgar que se vea normal que el velocista Oskar Pistorius tuviera un arsenal en su casa.
Pistorius estaba fascinado por las armas, y ya había tenido un incidente en un club nocturno anterior al homicidio de su esposa. La bala pudo haber dejado lisiado al boxeador Larena y su novia. Oskar Pistorius estaba valorando, como entendido en armas de fuego con un 93 por ciento de blancos en la diana, el equilibrio de una pistola, cuando se enganchó en sus pantalones y se disparó. Los presentes negaron que el incidente se hubiera producido cuando se acercó el dueño.
Como muchos deportistas, Pistorius tiene su vena autodestructiva. Presume de conducir coches de alta gama a 200 kilómetros por hora por las calles de Johannesburgo. En 2008 estrelló una lancha motora contra una embarcación de recreo en los muelles de esta ciudad. Se rompió dos costillas y las mandíbula. Los médicos le dieron 172 puntos de sutura en el rostro. En mi opinión son demasiados riesgos para una persona que nació sin peronés y corre con unas piernas protésicas
Según el fiscal, la esposa de Pistorius, una modelo blanca llamada Reeva, tuvo una discusión con él y se encerró en el baño. Pistorius disparó tres veces a través de la puerta cerrada del mingitorio. Si gana el fiscal es una condena a cadena perpetua.
Según Pistorius: escuchó los ruidos del intruso y disparó tres veces a través de la puerta, presa del pánico. La abrió y descubrió el cuerpo ensangrentado de Reeva. Resultado: 15 años de cárcel. No se salva.

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