miércoles, 1 de mayo de 2013

Cesar Millán, el encantador de perros.

En realidad se llama César Felipe Millán. Este televisivo adiestrador de perros nacio en una finca rural en Mazatlán, México. Su abuelo se ganaba la vida llevando las reses a beber con la ayuda de unos mastines. La casa del jovencísimo César solo tenía cuatro habitaciones y nada de agua potable, pero aún así César Millán jamás consideró que fuesen pobres.
Se pasó la infancia estudiando los comportamientos de los perros, los de su finca y los de los demás hacendados. Su abuelo le decía que nunca se debía trabajar contra la naturaleza. El perro debía ser ante todo un perro.
Tras acabar sus estudios en México cruzó ilegalmente a los Estados Unidos y llegó a la ciudad de Los Ángeles. Allí sobrevivió con un dolar diario, a veces provocando su arresto por la policía porque sabía que en las celdas de los condenados por faltas, los reclusos tenían derecho a un bocadillo y un refresco de soda.
Hasta que un día la suerte le acompañó por fin. Cruzó su camino con el de la presentadora Jadah Pinker, que le ofreció un puesto como peluquero canino.
César vive en un rancho californiano, en compañía de su mujer Ilusión, y sus hijos Calvin y André- Se ha vuelto muy popular por un programa donde trata los problemas de perros disfuncionales y enseña a los dueños a ser los líderes de la manada, unos amos enérgicos y serenos, lo que desea cualquier perro.
"Un perro equilibrado es aquel que sabe cuáles son los límites, hace el suficiente ejercicio todos los días y es sumiso", me dice Millán, mientras paseamos con sus 40 perros por las colinas californianas.
Suele aparecer en las fotografías con un pitt bull, el perro utilizado por su abuelo para controlar las reses en México. Ha hecho todo lo posible para desterrar la idea de que estos perros son agresivos, auténticas bombas de relojería, de las emntes de los ciudadanos.

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