martes, 7 de mayo de 2013

El patatov.

Hay gente que se encuentra las distracciones más imbéciles para pasar el tiempo. La última aportación para la estupidez humana es un bazzoka casero que dispara patatas. Al parecer, un patatazo no es tan letal como las pelotas de goma de los antidisturbios, pero duele lo suyo. Y aún así, hay quien se emboza cual caballero del zodiaco y se pone a sí mismo como blanco de las patatas lanzadas a velocidad supersónica.
El otro día, en Getxo, unos niñatos usaron uno de estos artefactos y se pusieron a disparar patatas sin blanco fijo, en lo alto de un acantilado. Sólo dañaron una farola, cuyo importe tendrán que pagar enterito. Avisada la Ertxantza les quitó el juguetito, aunque nadie aseguró ser el propietario. De todas formas les han dado un aviso por posible posesión de arma.
No van a la cárcel porque estos aparatejos no son fáciles de ver, aunque se consigan por Internet. Y porque estas son las primeras experiencias de la policía con ellos. No están seguros del daño máximo que el chisme pueda hacer, pero están seguros de una cosa. Hacen daño.

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