lunes, 8 de julio de 2013

La nueva extravagancia (Más bien perversión) china.

 Lo último que se ha puesto de moda entre los nuevos ricos de la pujante China es tomar leche materna. Sí. Por desgracia, no lo han oído mal. El cliente paga 240 euros por cada toma. Al mes salen 2000 yuanes que se reparten a partes iguales la donante de leche materna y el agente.
Dado que la mayoría de las trabajadoras no cualificadas que llegan a las pujantes ciudades del Sur procedentes del campo cobran menos de 2200 yuanes al mes, el negocio es una tabla de salvación muy tentadora.
La idea general es que esas madres se alquilaban para dar de mamar a los bebés de madres que no pueden hacer esta tarea ellas mismas. Pero el caso es que ha corrido entre los nuevos ricos que la leche materna es un aditivo revigorizador después de las operaciones quirúrgicas. Y algún hijo de su madre seguramente lo encontrará hasta erótico.
Claro que esto no es nuevo en China. Durante la época imperial algunos aristócratas chinos se referían a la leche materna como "Xianjiajiu", "el vino de los dioses". "El sueño de las mansiones rojas", un clásico de la literatura, mostraba una mujer rica tomando el pecho de otra para recuperarse de una gravosa enfermedad.
¿Es legal esto? Le pregunto a Wi Mingzi, el profesor de Derecho de la Universidad de Fudad. "No podemos decir que lo sea porque no tenemos jurisprudencia al respecto".
Sólo el 28 por ciento de las mujeres chinas amamantan personalmente a sus hijos, por lo que parece que el negocio de las "naimas" no se vaya a acabar. Y si fuera poco, unos genetistas han modificado los genes de las vacas de algunas explotacones para que den leche con calostro.

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