jueves, 18 de julio de 2013

Por última vez; las vacunas infantiles no causan autismo.

En 1997, un médico llamado Andrew Wakekield publicó un estudio en el que relacionaba un aumento del autismo con las vacunas infantiles. El Ministerio de Sanidad de Gran Bretaña descubrió que había falseado los datos y le retiró la licencia médica en 2000.
Pero los escritos de Wakefield empezaron a rodar como una bola de nieve y los padres, muy asustados, decidieron darles crédito.
Desde esta página digo que las fuerzas que deciden si un niño va a ser autista o no empiezan en el útero, antes de recibir ninguna inyección. La edad avanzada para la procreación de los padres y la definición más amplia del DMS para los transtornos del espectro autista también ayudan.
La consecuencia es que hay verdaderas epidemias de enfermedades como las paperas y el sarampión que sí pueden afectar al desarrollo de los niños en lugares como los Estados Unidos.

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