sábado, 14 de septiembre de 2013

La diplomacia del deporte.

Parece ser que el jugador de la NBA Dennis Rodman se ha hecho muy amigo del dictador de Corea del Norte, King-Jong-Un. Y ahora está haciendo tramitaciones para que otros jugadores de la NBA y entrenadores de baloncesto estadounidenses hagan más eficaz a la selección de basket norcoreana. De hecho, Rodman quiere que equipos estadounidenses y de Corea del Norte jueguen un torneo.
"En realidad esta diplomacia necesita supervisión de diplomáticos políticos. El deporte es un lenguaje universal. Nadie es tendente a elevar las tensiones políticas después de pasárselo bien en un partido. Pero esto Rodman lo hace por su cuenta y riesgo, sin supervisión del Departamento de Estado. Puede hacer mas mal que bien. ¿Se imagina a un equipo norcoreano jugando un torneo en Estados Unidos, jugándolo sin problemas? No, ¿verdad?"- nos explica Susan Pittman, una funcionaria del Departamento de Asuntos Educativos y Culturales del Departamento de Estado.
La diplomacia deportiva tiene una larga historia. Durante el apogeo de la Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética jugaron una serie de competiciones de pista y campo. El primero de estos torneos se celebró en 1961. A los torneos deportivos de 1962 acudieron más de 150.000 entusiastas del atletismo. Las competiciones se celebraron hasta 1979, y contribuyeron a rebajar las tensiones entre las dos grandes potencias.
En los años 70 tiene lugar la "diplomacia del ping pong" entre la China de Mao y los Estados Unidos. Los chinos deseaban dialogar con los estados Unidos y recurrieron al tenis de mesa para distendir el ambiente. Aunque no fue una idea del Departamento de Estado ni de los Consulados y las embajadas en China, Henry Kissinger apoyó la idea desde el principio. Los eventos fueron organizados por la Feeración Internacional del Tenis de Mesa.
"En el caso de Rodman solo Corea del Norte sale beneficiada de sus gestiones. No hay nada que King. Jong. Un esté dispuesto a ofrecer a cambio. Por eso no lo podemos considerar auténtica diplomacia deportiva"- concluye Susan Pittman.

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