martes, 3 de diciembre de 2013

Descarrilamiento de un tren de cercanías en Nueva York.

El 1 de diciembre de 2013 descarriló un convoy de cercanías de 8 vagones a 16 kilómetros de Nueva York. Al igual que en el incidente de Langrois, en España, unos meses anterior, la velocidad excesiva en el momento de tomar una curva está en la causa. El resultado son cuatro muertos y 63 heridos de diversa consideración. El maquinista trató de tomar a 132 kilómetros por hora una curva de 48 kilómetros por hora.
Me he sacado de la manga a un amigo ferroviario imaginario, Locomotoro, para qué nos explique cosas interesantes sobre los sistemas de seguridad de los trenes.



Dínos, Locomotoro, ¿Se puede parar con rápidez un convoy?

Bueno, Tienes el hombre muerto, que es una señal que el maquinista debe accionar cada cierto tiempo para que el tren no se pare, si le ha sucedido algo. Luego está el frenado dinámico, que actúa sólo sobre la locomotora, y el frenado estático que actua sobre todos y cada uno de los vagones.

¿Cuáles crees que han sido las causas del siniestro de Nueva York?

Desde luego, los fallos humanos. El exceso de confianza, las distracciones o el agotamiento físico. Es posible que ese maquinista, Rockefeller, quisiera llegar cuanto antes a Grand Central Terminal, en Manhattan, porque estaba muy cansado.

¿Qué debemos hacer en caso de descarrilamiento?

Agarrarte fuerte a lo que tengas cerca, porque, como en los trenes no hay cinturones de seguridad, vas a salir volando y estampanarte contra lo primero que te encuentres. Aquí en los Estados Unidos ni hay cinturones de seguridad tampoco en los autobuses escolares, aunque las autoridades pertinentes están estudiando implantarlos en ambos medios de trasporte.
 Tras cada siniestro hablamos con los supervivientes y hacemos informes sobre las tasas de seguridad. Después diseñamos vagones de tren lo más seguros posibles.

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