miércoles, 18 de diciembre de 2013

Krampus.

En Europa a la gente de algunos lugares más o menos remotos le gusta vestirse de criaturas paganas, con rasgos animalizados. Es el caso de este personaje, con rasgos de demonio peludo, que castiga a los niños por su mal comportamiento la noche del 6 de diciembre.
Se supone que Krampus baja por la noche y deja un palo en los hogares donde los niños se han comportado mal o sacado malas notas. Si no es el caso, Es San Nicolás quien deja unos pequeños presentes en los zapatos de los niños buenos como estímulo.
Hay una versión de Kranpus para adultos de Alemania, Hungría, la República Checa y Austria. Son juerguistas disfrazados de demonios peludos que persiguen en broma a los transeuntes.
A los nazis todo este asunto de Krampus les parecía una idea decadente y lo prohibieron. A la Iglesia Católica durante la Edad Media y Moderna también les pareció mal que se asociase lo lúdico con señores vestidos de demonios.

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