viernes, 4 de julio de 2014

Detenido un soldado español por abusar de unos prisoneros iraquíes

Cuando uno/a elige ser soldado, los criterios que escogen los reclutadores es que pueda resisitir le presión. O resiste una buena cantidad de stress todos los días, o no sirve a su país. Así de claro. Pero el problema es que las personas apropiadas para las situaciones que se puedan dar en una zona de guerra en ocasiones no tienen la catadura moral necesaria. Es imposible tener al soldado psicológica y moralmente perfecto. Antes emergerá cerca de Benidorm la Atlántida.
2004. Base de Diwaniya. Unos insurgentes iraquíes han sido arrestados mientras trataban de introducir explosivos por delante de las narices de un control militar español.
Son llevados a las instalaciones de la Brigada Plus Ultra II. Esta unidad cuenta con un grueso de soldados de la Brigada Extremadura y un regimiento del Tercio de Ronda. 1300 hombres.
Esa misma noche, tres hombres de la unidad bajan a los calabozos, ante la complacencia de los vigilantes de guardia, y se dedican a patear a los dos detenidos. Graban un vídeo de la escena y fardan de sus actos delante de sus compañeros. El vídeo ha salido a la luz bajo la responsabilidad de uno de los testigos de la agresión, con el apodo de Cazorla. En el vídeo facilitado a la fiscalía militar no se veían los rostros y se habían pixelado los distintivos de la Unidad. Pero uno de los matones ya ha sido identificado por la Fiscalía Militar y encerrado en una prisión militar.
"El artículo 76 del Código Penal Militar exige un buen trato a los prisioneros antes de su entrega a las autoridades. El caso era que las autoridades pertinentes ean los interrogadores estadounidenses de la tristemente célebre cárcel de Abi Ghraib, donde se cometieron abusos contra estos reos y se dejó una vergonzosa evidencia en forma de fotografías. En España, los delitos del Código Militar no prescriben hasta pasados 20 años, por lo que al tipo que tenemos se le ha caído el mundo encima", me dice un juez militar.
Ir a una misión militar en el extranjero es un handicap. Los soldados no hablan el idioma, tienen miedo de morir en un ataque, y las condiciones no son cómodas. Si a estos unes posibles prejuicios racistas traídos desde España y la épica de las películas de Rambo, sobre el super soldado que responde a todo con una dosis de virilidad machista, ya tenemos el caldo de cultivo perfecto para estas actuaciones.

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