martes, 23 de septiembre de 2014

Comentarios sobre el fraude de la vidente Anne Germain.

Tengo una amiga bruja, de esas que echa el tarot. Se pasa el día estudiando sobre mancias, vendiendo objetos en su local y no llamando la atención. Suele hablar con sus clientas de problemas amorosos y con ellos emplea una especia de psicología de salón. Lo que seguramente jamás se le ocurrirá es actuar como la timadora Anne Germain y hacerle a nadie promesas extravagantes.
En esto, la Germain ni siquiera era original. Tras el fin de la Primera Guerra Mndial muchos padres británicos se sintieron tan culpables por la pérdidade sus hijos en el frente, que proliferó una nueva estafa: los cenáculos espirititstas aseguraron que pondrían a los atribulados padres con su descendencia difunta. Los espíritus no mostraban rencor por haber sido enviados a correr delante de las ametralladoras. Decían que se encontraban bien, poco más. Lo que los progenitores borrachos de culpa querían escuchar. Y pagaban.
Soy un católico romano y presumo que usted por lo menos tiene conocimientos de la escatología de mis creencias. No sé si es cierta o no. Imagino que no lo sabré nunca en este plano de la existencia. Pero todas las personas tienen secretos. Un vidente televisivo nunca le dice a una viuda que su marido no la amaba, ni le contará que se le iban los ojos tras los pechitos poco desarrollados de la hija de los vecinos. Todos están bien y querían a sus familiares vivos.
Ningún encontronazo con alguien que haya ido a parar al infierno. Ningún ente maléfico aprovecha el canal abierto por la vidente Germain para intervenir en el mundo de los vivos. Y los hay. Cualquiera que haya tenido ua mala experiencia con una tabla de ouija sabrá de qué le hablo.
Mi amiga tiene un afán de servicio. No necesita dosseres sobre las personas con las que "se va a comunicar". Si ha tenido que decirme algo importante me lo ha dicho, y ya está.

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