sábado, 6 de septiembre de 2014

La sexualidad en Irán.

La periodista Ramita Navai, de origén iraní, pero afincada en Londres, ha entrevistado, tras cambiarles de nombre por razones de seguridad amuchos jóvenes iránies para ver cómo llevan lo de estar llenos de vida en medio de una sociedad reglamentista que anormaliza la normalidad.
Así que hemos adaptado una entrevista para que nos "hable" de eso:

En tu libro entrevistas a una prostituta llamada Leyla que cuenta entre sus clientes con un mulah y un juez de la Corte Suprema.

Lo que quiero decir con esta historia es que hasta las autoridades se sienten condicionadas por el régimen teocrático y buscan una manera de escaquearse a tanto rigor. A lo mejor son bellísimas personas. Conté esta historia porque me pareció común y significativa.

¿Qué es el taaroft?

Es un juego y un arte. Los iraníes llevan una vida esquizofrénica en la que se ven obligados a dos personas, la persona "oficial", del gusto del Régimen, la que deben ser, y la que a la postre acaban siendo, por debilidad o por rebeldía.
¿Sabe qué pese a las prohibiciones del Régimen el alcohol está omnipresente? Casi todos los iraníes beben, pero no lo reconocen públicamente para evitarse problemas.

Y ahora pasemos a hablar de sexo...

Es como el juego del ratón y el gato. Se supone que una buena musulmana llega virgen al matrimonio. Claro que las iraníes tienen sus relaciones prematrimoniales, como todos los jóvenes del mundo, así que recurren a médicos clandestinos que cosen el himen, una práctica común entre las muchachas persas y árabes, aunque menos en estas últimas.
Otro invento de esta cultura del ahora me ves, ahora no me ves, son los kits chinos de virginidad artificial. Se trata de cápsulas rompibles con un líquido muy parecido a la sangre que se coloca donde solía estar el himen a la espera de que el pene lo rompa durante la penetración.

¿Y qué hace el Régimen de los mullahs al respecto?

Tiene páginas webs donde dan consejos morales y de orientación sexual llamados "Busca una Fatwa". Las personas muy creyentes, que se sienten arropadas por el régimen e identificadas con los líderes conservadores las usan muy a menudo.
Una chica a la que entreviste para el libro, la llamaremos Somayeh, se sentía culpable por desear masturbarse en Ramadán, por lo que consultó una de estas páginas. "Ayuna y reza", fue el consejo del mullah de guardia. Lo que no sabemos es si eso la alivió.

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