jueves, 18 de diciembre de 2014

Historia de la píldora anticonceptiva.

La Segunda Guerra Mundial había finalizado y muchas mujeres, que habían sustituído a los hombres en el frente doméstico como trabajadoras, volvieron a sus hogares. Pero entonces sucedió algo que ni los más visionarios escritores de ciencia ficción de los años 50 podía prever. Los electrodomésticos trajeron la mecanización de machas labores domésticas a los hogares.
De repente, las chicas tenían más oportunidades de relacionarse con hombres y mantener relaciones sexuales con ellos. La falta de labores pesadas hacía que tuvieran un aspecto deseable, y la guerra en el frente doméstico les había proporcionado valiosas herramientas sociales. Pero no la de controlar los embarazos, y por lo tanto, sus cuerpos. Era como poder correr un poco, pero sin olvidar que por muy larga que sea la cadena, estás encadenada.
La feminista Sanger pensó que debía buscar un método antoconceptivo que por fuerza, a diferencia de los DIU y los preservativos, no fuera visible y por lo tanto no estuviera gestionado por los varones. Katherine Mc Cormick, una licenciada del MIT, viuda y rica, decidió supervisar a dos científicos de la industria farmaceútica, Pincus y Rock, y financiar las investigaciones.
Por aquella época los científicos estaban empezando a sintetizar hormonas como la cortisona, y lo que este equipo hizo, contra reloj, porque había mucho en juego, fue sintetizar la progesterona, una hormona que inhibe la ovulación.
La experimentación con mujeres fue polémica. Dieron la píldora a mujeres que acudían al Dr. Rock por problemas de infertilidad. También se les proporcionó la píldora a las internas de un manicomio. Así descubrieron que los anticonceptivos provocaban nauseas y mareos, amen de otros serios problemas secundarios, pero nada irremediable con el conocimiento médico de 1950.
Los últimos experimentos los realizaron en Puerto Rico con mujeres que no querían quedarse embarazadas ni sufrir las secuelas de un sobreparto. De todas maneras, no se informó a ninguna de las mujeres de que se trataba de una medicina experimental, todavía no aprobada por la FDA.
La FDA aprobó la píldora con el nombre de Enovid. Para evitar polémicas se presentó el medicamento como un método para regular los ciclos menstruales. El efecto secundario era que inhibía la ovulación, pero muy pronto los medicos empezaron a recetar como anticonceptivo el Enovid.
La revolución sexual estaba en marcha, aunque en 2014 esté sin finalizar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario