miércoles, 24 de junio de 2015

La alpinista Rosa Fernandez nos explica lo peligroso que es el Annapurna.

"Al llegar, le pregunté al sherpa ¨¿Te parece una zona segura para plantar la tienda?´´Si no cae un metro de nieve estamos seguros", me respondió. Al rato, oigo un grito...!La tienda de al lado había desaparecido! Aunque, por suerte, sus ocupantes - una pareja de iraníes- consiguió salvarse.
Rosa Fernandez lleva 25 años escalando montañas. Esta asturiana de 55 años explica lo terrorífico que es que te alcance una avalancha cuando te acercas a la cumbre del Annapurna. "Estaba en ni tienda con una compañera cuando escuchamos: "Boummm!!!!". Y quedamos una encima de la otra. !Tres avalanchas en un día!" Pudieron salir y ponerse temporalmente a salvo en una zona mas resguardecida. Pero algunos de sus compañeros hollaban la nieve descalzos; todos habían perdido parte de su equipo: cuerdas, piolets, arneses. "Tuvimos suerte. A las dos horas terminó de nevar." Al día siguiente iniciaron el descenso en unas condiciones muy precarias a causa de la escasez de equipo.
"Volví diciendo que se habían acabado los ochomiles. !Pero al poco tiempo ya me lo estaba plateando otra vez! He estado muchas veces por encima de los 8000, pero solo seis veces he hecho cumbre. El Manaslu, que es el último, lo logré solo al tercer intento. !Soy una experta en darme la vuelta!
"La verdadera cumbre sólo la logras cuando vuelves a casa".
"La clave, si ocurre algo, es mantener la calma. Durante el descenso del Annapurna hubo un tramo muy difícil que afrontamos casi sin medios. Fueron las horas mas intensas de mi vida. Tanto que perdí la voz: no me salían las palabraas. pero lo ás importante es que la cabeza, las manos y las piernas seguían funcionando. Si no puedes manejar una cuerda, estás perdida".

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