martes, 20 de octubre de 2015

Sangre sobre el teclado.

El pianista Yefim Bronfman logra terminar un concierto en Viena a pesar de una herida en el meñique que tiñó de rojo el piano.

"Queréis la fama. Pero la fama cuesta. Aquí vais a empezar a pagar con sudor".  


Yefim Bronfman es un pianista estadounidense educado en Israel. Con un físico parecido al de un atleta griego, Philip Roth lo describe en LA MANCHA HUMANA como alguien que"no parece la persona que va a tocar el piano sino el operario de mudanzas que va a llevárselo". Alguien que destroza pianos y "hace que nuestra vida parezca inextinguible, porque nadie muere si Bronfman no lo quiere".
Bueno, pes el otro día se hirió en el meñique de la mano izquierda, con tan mala suerte que se infectó. El médico en lugar de vendarle la gerida, le puso un apósito ligero que se soltó durante un concierto de piano. Bronfman tocaba el Concierto para Piano Nº 3 de Bartoók,, una pieza no especialmente enérgica, de tal manera que al final del concierto el teclado blanco parecía de color rosa.
Los compañeros de la Sinfónica de Londres colgaron la foto del teclado en Internet. Algunos internautas se preocuparon por el estado del dedo de Bronfmann. A otros les pareció una imagen de mal gusto. Alguno que otro lo sintió por la señora de la limpieza.

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