martes, 20 de octubre de 2015

Una tatuadora mejora la calidad de vida de mujeres con cáncer de mama.

Cirujanos de toda España recomiendan a la tatuadora Sara Ortuzar por su trabajo en la reconstruccion de arealas en mujeres mastectomizadas.

El cáncer de mama es la pesadilla recurrente de 1175 mujeres anualmente solo en el País Vasco. Un calvario de pruebas médicas y operaciones que se alarga un año y puede acabar con la amputación de una parte de las mamas.
Sara Ortuzar (Bilbao, 1977) es una tatuadora que se encarga de pintar con una técnica especial las areolas de los pezones que han sido seccionados por los cirujanos para impedir el avance del tumor cancerígeno. "Mientras le dibujaba las areolas a una paciente con un rotulador quirúrgico me he dado cuenta de que hacía meses que no se miraba en el espejo. Cuando he terminado, se ha visto y ha roto a llorar", narra Sara emocionada.
Sara Ortuzar usa pigmentos específicos y una máquina especial que no rasga la piel. Además su estilo incluye un sombreado para simular el relieve del pezón en el caso de que no haya sido reconstruido después de la operación. El nivel de detallismo de su trazado la llevan a representar las glándulas de Montgomery, los pequeños granitos que rodean la areola.
Generalmente, el proceso de reconstrucción de las areolas tardo dos sesiones. En una se perfila la areola y en la segunda, Sara Ortuzar se dedica a los detalles. En algunas ocasiones se requiere una tercera intervención.
Todo el material que Sara utiliza es desechable y el mobiliario de la cabina cumple con los requisitos del Ministerio de Sanidad. El atuendo de trabajo, la mascarilla y los guantes también son desechables.
Además de los serviciós a las mujeres matectomizadas, Ortuzar también dibuja las aureolas a personas transexuales que acaban de salir de una operación de cambio de sexo, disimula los estragos en pieles dañadas por cicatrices y quemaduras, así como las aquejadas de vitíligo, una despigmentación de la epidermis.

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