martes, 3 de noviembre de 2015

Jesús Neira, un héroe polémico.

En 2008, Alberto Puerta, un dictatomacho como los descritos en la entrada anterior, estaba propinándole una paliza de miedo a su pareja, Violeta Santander. Lo hace en un sitio público, un hotel de Majadahonda, y su acción es presenciada por un catedrático de Derecho, el profesor Jesús Neira.
Este le afea la conducta a Puerta, y la reacción de este, como la de todo dictatomacho, es la de darle un palizón de los que hacen historia. Superada la capacidad de Neira de responder a los golpes, inerme en el suelo, Puerta siguió pateándole la cabeza.
Jesús Neira fue hospitalizado, dado de alta por la Sanidad de la Comunidad de Madrid, y vuelto a internar a causa de un derrame cerebral. Este le produjo un coma de dos meses de duración. Puerta fue detenido y defendido en televisión por Violeta Santander.
No sé si los abusos y los maltratos de género producen algo parecido al Síndrome de Estocolmo - yo creo que no -, o simplemente se daba el caso de que Violeta es una de esas mujeres que confunde la agrevidad masculina con la capacidad de protegerla de la agresividad de otros hombres. No es frecuente, pero el caso se da. Hay mujeres que buscan esos rasgos en los hombres, y luego tienen que ser rescatadas por la Policía.
Neyra permaneció unos cuantos meses más en el hospital y luego recibió condecoraciones como la Cruz del Mérito Civil, o la Medalla de Oro del Senado.
Esperanza Aguirre, muy sensibilizada con el tema de la violencia de género, puso a nuestro héroe al frente del recién creado Observatorio Regional contra la Violencia de Género. No regularon nada bajo el mandato de Neira.
Neira publicó un artículo monográfico donde cuestionaba la Constitución de 1978. Poco después fue pillado conduciendo bajo los efectos del alcohol. Esperanza Aguirre resolvió el handicap de la impopularidad de Jesús Neira, de la sombre del héroe, disolviendo el Observatorio Regional contra la Violencia de Género.
 Antonio Puerta murió de sobredosis en 2010. Neira murió en agosto de 2015.
Neira es un héroe, a pesar de todo, porque fue más allá de los límites en honor de una idea de lo que debían y deben ser las relaciones correctas entre hombres y mujeres, y pagó el precio correspondiente. Quizá sus tratados políticos no estuvieran en consonancia con ese papel, pero los héroes sangran, tienen su derecho a dejar de serlo en ciertos momentos.
Neira luchó y pagó. Eso es lo que nos debe importar.

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