miércoles, 20 de enero de 2016

Exorcista, una profesión en peligro de extinción.

En una pequeña oficina curial de Alcalá de Henares, el sacerdote José Antonio Fortea, suspira. "Esto se acabó. Vivimos los últimos días de los exorcismos", murmura. Si lo dijera cualquier otro, parecería un comentario banal, pero es que Fortea, que actualmente no ejerce de exorcista, pero ha escrito una pila de libros sobre demonología, es el rostro más visible de la actividad en España.
En España, el 26 por ciento de las diócesis tienen su exorcista. En Madrid hay 8 exorcistas, uno por cada vicaría.
En marzo de 2015 la prensa contaba una noticia que supuso un duro golpe para estos misteriosos personajes. El cura católico Jesús Hernandez Sahagún, de Valladolid, era llamado a declarar como imputado por la justicia seglar por el caso de una joven que había sido exorcizada al menos en 10 ocasiones cuando era menor de edad y estaba bajo tratamiento psiquiátrico. Los familiares pusieron la denuncia, alegando que Hernandez la maltrató psiquica y físicamente en las sesiones. Esta es la primera vez que se judicializa esta práctica.
"Lo más probable es que la joven no siguiera hasta el final las instrucciones del exorcista, acudiera a un psiquiatra y este le haya aconsejado denunciarle al sacerdote por "meterle en la cabeza" que estaba poseída", se queja.
El psiquiatra Sergio Oliveros Calvo, del Grupo Doctor Oliveros, dice que no existe un solo documento científico que apoye la naturaleza sobrenatural de los supuestos fenómenos de posesión diabólica. Hasta ahora, los casos que se han documentado han sido perfecamente explicables por la neurología y la psicopatología. "El enfoque religioso de estos casos retrasa el diagnóstico y el tratamiento de patologías tratables por lo que pueden, en efecto, suponer una negligencia y un daño demandable".
El cura católico Luis Santamaría del Río, de la Red Iberoamericana de Estudios de las Sectas dice que todos estos acontecimientos no han acabado con los exorcismos ni en el mundo católico no entre las comunidades evangélicas del Cinturón de la Biblia estadounidense. "Quizá porque ni el Papa se toma en serio el tema; y entre los sacerdotes es ampliamente discutido. Algunos lo consideran como algo fuera de época".Santamaría cree que los exorcismos se seguirán practicando, esí sí, extremando las precauciones y buscando toda clase de garantías legales.
Fortea no tiene dudas, aunque no ha visto ni ha tenido una experiencia directa con el Diablo. Cree que está ahí. Oliveros cree, en cambio, que el hecho de que algunas familias recurran a un tutor espiritual en lugar de al psiquiatra de la Seguridad Social indican una sola cosa: ignorancia.

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