lunes, 29 de febrero de 2016

50 años de centrales nucleares en España.

En 1965 España entraba en la era atómica con la construcción de la central nuclear de Zorita (Guadalajara), que fue inaugurada por Franco tres años más tarde. El dictador pretendía construir hasta 39 centrales de estas características para uso civil. Los hizo con tecnología estadounidense y un fuerte endeudamiento; incluso jugó con la idea de distraer plutonio del programa civil y construir en secreto su propia flota de submarinos nucleares. En plena Guerra Fría, el Pentágono estaba dispuesto a acaparar el uranio pero no estaba dispuesto a que España se convirtiera en una potencia atómica.

En la actualidad, hay seis centrales nucleares españolas en funcionamiento. Como dos de ellas disponen de doble reactor, hay 8 reactores: Almaraz I y II (Tarragona), Ascó I  y II (Cáceres), Vandellós II (Tarragona), Cofrentes (Valencia) y Trillo (Guadalajara) están en funcionamiento, pese a la vejez y la decreciente fiabilidad de los reactores. Santa María de Garoña (Burgos) no produce electricidad desde 2012, cuando expiró su licencia, pero hay planes para reabrirla, pese al riesgo.
Cerrar una central cuando expira su licencia es complicado puesto que apagar un reactor cuesta varios años. La última central española en cerrar en 2028 sería Trillo, inaugurada en 1988. España sería un país no nuclear tras esto que dependería únicamente de las energías renovables. PSOE, Ciudadanos y Podemos son partidarios de esta opción.
Los conservadores quieren correr el riesgo de ampliar la vida util de las centrales otros 50 o incluso 60 años, siempre que el Consejo de Seguridad Nuclear dé su consentimiento. El PP quiere que una central se cierre cuando empiece a dar muestras de ser insegura.
Esto sucedió con Vandellós I, inaugurada en 1972. Su reactor funcionaba con grafito y uranio. El 19 de octubre de 1989 protagonizó el peor incidente de una central nuclear española cuando se inició un incendio por culpa de una mancha de aceite en el edificio de turbinas. Hubo varias explosiones. Las llamas se propagaron con rápidez y afectaron a los sistemas eléctricos y de refrigeración. Algunos técnicos huyeron despavoridos. Los bomberos lucharon contra el fuego en las zonas afectadas y los empleados que se quedaron, a riesgo de sus vidas, evitaron la fuga radiactiva. El Consejo de Seguridad Nuclear decretó el cierre de Vandellós I unas semanas después. El reactor sigue activo y no se dará por oficialmente apagado hasta 2029.

Atentados terroristas:

En 1984 fue aprobado por el gobierno socialista de Felipe Gónzalez la puesta en funcionamiento de la cantral nuclear de Lémoniz (en Vizcaya). Había sido empezada a construir en 1972 y constaba de dos reactores de agua a presión que no llegaron a funcionar. Lemoniz estaba destinada a ser la primera de cuatro centrales nucleares en el País Vasco. El grupo terrorista ETA realizó una serie de atentados contra instalaciones de Iberduero (actial Iberdrola) con un secuestro y el asesinato de los técnicos nucleares Ryan y Barrios. La presión social, la caída de la demanda energética y el incremento de los costes, así como el duro golpe del desastre de Chernobyl, en la Unión Soviética, significaron la paralización de la construcción de siete centrales nucleares españolas como los dos reactores de Lémoniz, los de Valdecaballeros (Badajoz) y Trillo II (Guadalajara). Las facturas de la luz subieron por el encarecimiento del coste de producir energía eléctrica.

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