martes, 23 de febrero de 2016

H de Halcón. Vivencias de una cetrera inglesa.

Helen Mc Donald siempre ha amado las aves. Su padre, al que estaba muy unida, le preguntó a los 6 años qué quería como regalo. Ella contesto que un águila. Su padre fomentó el interés de Helen por la ornitología regalándole guías sobre aves. A los 13 años, tuvo su primera ave de rapiña, un cernícalo que dormia en las estanterías de su habitación.
Cuando el señor Mc Donald, un fotóperiodista falleció, su hija Heles quedó muy afectada. Para salir del estado de depresión y apatía decidió entrenar a un azor, la más letal de las rapaces y la más difícil de adiestrar.
Compró el azor a un cetrero irlandés. Este había traído dos aves y ella pagó, casi en secreto, como si de algo más sucio se tratase, al contado por una hembra espectacular. Se llamaba Mabel.

Se encerró en un cobertizo donde estuvo adiestrando y forjando la relación entre la hembra de azor y ella. "Cuando un ave de rapiña vuelve por su propia voluntad a tu guante de cetrero, es porque has forjado una alianza con ella. Mebel me veía como una ayudante de caza. Un día perseguíamos a un faisán que se escondió entre unos túpidos arbustos. Los aparté con mis manos y Mabel pudo cazarlo".

-¿Qué pasa si no vuelve a tu guante?

"Ahora hay una tecnología sensacional que permite a los cetreros insertar un microdispositivo de localización GPS entre las plumas, sin ocasionar daños al animal. Después, puedes ver sus merodeos en busca de caza en tiempo real gracias a una aplicación de Google Earth. Parece una película sobre drones."

-Sin embargo hay cosas que no se pueden hacer con un halcón...

"No hay que castigarlos nunca. El adiestramiento debe ser por el refuerzo positivo. Si tu azor tiene hambre, no agites la carne roja delante de él porque te picará en la mano. Y los mordiscos de azor son dolorosos. Si lo sabré yo...
"Debes comportarte con cortesía con el azor, porque si no, no regresará contigo. Nunca traté a Mabel con voluntad de dominio. Eso no funciona con las rapaces...

-Háblanos de las experiencias de caza con Mabel.

"Los azores son unos formidables estrategas y unos excelentes atletas. Mabel vuela. Bajo ella hay un campo labrado sin árboles ni arbustos. Unos conejos acaban de salir de su madriguera y Mabel los ha visto. Pensarás que lo más lógico es volar en línea recta hacia ellos y caer desde arriba. Es lo que haría un cazador humano. Pero Mabel no hará eso. Se dará la vuelta y atacará a los conejos desde atrás volando a ras del suelo.

Helen sacaba a Mabel a pasear por las calles de Oxford en su guante. En casa se pasaban largas horas escuchando música clásica de Mozart o del compositor finlandes Sibelius. 

"No sé que tiene la música clásica que sosiega a los azores. Un día encontré una casete tirada en el suelo. La llevé a casa y la puse en mi reproductor. Quien la hubiera tirado había grabado una sinfonía de Sibelius que emitía una radio japonesa con tormenta eléctrica como sonido de fondo. A Mabel le fascinaban esos sonidos".

-Me han dicho que no hay muchas mujeres cetreras.

Actualmente no. Pero en la Edad Media, en los siglos XII y XIII, encontramos a muchas cetreras. Juan de Salisbury llegó a escribir que el sexo más débil destaca en la caza con pájaros. Pero a principios del siglo XIX, la cetrería se convirtió en una actividad masculina.

No obstante, muchos líderes fascistas como Hermann Göering o Benito Mussolini cazaban con halcones.

Es por el tema del ave agresiva que ataca a otras indefensas. Formaba parte de su filosofía política.

Creo que Mabel ya no está entre nosotros.

Falleció hace dos años. Conservó la anilla de identificación y cinco de sus plumas. Me ayudó a superar la muerte de mi padre y a volar hacoa la libertad.

PARA LEER:

H of Hawk, de Helen Mc Donald.

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