lunes, 22 de febrero de 2016

Nadie está preparado para el ciberterrorismo.

2013. Unos hackers iraníes se han hecho con el control de una presa a 30 kilómetros de Nueva York, un incidente que los servicios de seguridad estadounidenses han logrado mantener en secreto hasta enero de 2016. Los piratas informáticos tuvieron la ocasión - no aprovechada- de abrir las compuertas de la presa de Ayer Brook, segun fuentes de "Wall Street Journal". Renunciaron a hacerlo porque no se les ocurrió, no porque nada se lo impidiese.
Las agencias de Energía estadounidenses dicen que un ataque combinado contra nueve centrales eléctricas estratégicas dejaría sin luz de costa a costa a todos los estadounidenses.
El general Keith Alexander dice: "La falta de previsión para frenar un ataque informático contra refinerías y la red eléctrica, sabiamente combinada con un asalto al sistema de pagos de los grandes bancos dejaría a millones de personas hambrientas, con frío y en la oscuridad".
El miedo a un ciberataque no es exclusivo de Estados Unidos. El Centro Nacional para la Protección de las Infraestructuras del Ministerio de Interior español gestionó al menos las consecuencias de 63 ataques contra operadores esenciales de transportes, electricidad, centrales nucleares, industria química, alimentación, banca...El sistema de riesgo español contiene 43 operadores de infraestructuras estratégicas. El 80 por ciento pertenecer a la empresa privada.
"El incidente más importante fue una anemaza de seguridad al sector energético que, de haberse producido, habría dejado sin electricidad a miles de hogares y empresas" También se ha reforzado la vigilancia en el sector de los ferrocarriles después de un sabotaje en la línea del Ave, el tren de alta velocidad español. Este sabotaje paralizó en sus hangares a 40 trenes y afectó a 13.000 pasajeros, pues los perpetradores cortaron los cables de fibra óptica que mantenían en contacto a los maquinistas con los jefes de estación.
Los ciberterroristas capaces de paralizar el mundo desarrollado con un golpe de ratón ya disponen de la tecnología para actuar. El talón de Aquiles que les permitiría poner patas arribas nuestro mundo desarrollado, nuestra sociedad del bienestar, y posiblemente propiciar un cambio geopolítico de proporciones imprevisibles, se llama Sistema SCADA. El sistema SCADA es un programa de centralización de datos que informa desde una terminal si una torre de alta tensión se ha venido abajo o si hay que mandar un equipo a las alcantarillas para sustituir el cableado. Abarata el mantenimineto de las infraestructuras, pero lo que unos usan para mejorar las condiciones de vida de sus compatriotas, otros lo usan para destruir.
Los sistemas de abastecimiento no se diseñaron pensando en la seguridad sino en el servicio público. Y aunque pusiéramos todos los cortafuegos posibles, no detendríamos a un hacker con todo el tiempo del mundo y sus ganas de subvertirlo todo. "Que se pregunten a la empresa de audiovisuales Sony. Puso 43 cortafuegos en su sistema de seguridad y los piratas informáticos los superaron todos", explica el periodista estadounidense Ted Koppel en su libro "LUCES FUERA. UN CIBERATAQUE, UNA NACIÓN DESPREVENIDA, SOBREVIVIENDO AL JUICIO FINAL" "Hay sispemas de prevención para tornados en las zonas rurales, para huracanes en la zona del Golfo de México, etc, pero no hay nada que ayude a la gente si Nueva Jersey y Manhattan se quedan sin luz un año entero. Y evacuar a todo Nueva York es imposible", dice Koppel.

Supongamos que el día del gran ciberataque ha llegado. Los operarios de emergencias se pasan los primeros días rescatando a la gente de los ascensores. El agua sube por las cañerías por el impulso de la gravedad, pero pronto dejará de hacerlo. No hay modo de lavar o de cocinar. Los supermercados y las farmacias se vacían. Los cajeros automáticos no funionan, y con las tiendas cerradas, pronto tampoco hay dónde gastarse el dinero. Los generadores diesel proporcionan algo de electricidad pero su combustible pronto se acaba. Los enfermos conectados a máquinas mueren. La Policía y el Ejército ha tomado las calles para detener - y segun estén los ánimos, condenar a muerte - a los saqueadores, pero a penas tienen información para coordinarse, por lo que las calles son inseguras incluso para ellos.

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