martes, 8 de marzo de 2016

Ecología en el Amazonas.

La represa de Belo Monte, en el cauce del río Xingú, en el estado de Pará (Brasil) inundará más de 500 kilómetros cuadrados de selva virgen en una de las áreas de mayor biodiversidad del mundo. En noviembre de 2015, tras protestas y demoras, el agua del Xingú se empezó a represar. Los expertos en energía dicen que se trata de una enorme ganancia para el país. Los ecólogos dicen que es una gran pérdida para el planeta.

La peor de las pesadillas del guerrero kayapó se habían hecho realidad. los hombres termita habían vuelto para destruir su mundo. Levantaban una enorme montaña en medio del curso del río Xingú, que llevaba agua y salud a la selva, a los animales y a su pueblo.
El río apenas tenía un tercio del caudal y corrían sucia sus aguas por los vertidos de aquel desconsiderado ejército de hombres termita. El anciano guerrero kayapó desapareció en la selva sin que ninguno de los que levantaban la presa Belo Monte se apercibiera de su visita
Desde la década de los 80 la presa de Belo Monte ha enfrentado a conservacionistas e indigenistas con los políticos del Ministero de Fomento brasileño. Sería de llegarse a construir la tercera mayor del mundo con una capacidad teórica de 11.000 megavatios, lo que representaría el 11 por ciento de la energía eléctrica del país.
Los indigenistas, con el jefe Ro!pni a la cabeza, paralizaron el proyecto en los 90 alegando que afectaría a numerosos grupos indígenas cuyo bienestar depende del sustento que proporciona el río. Muchas tribus han sido desplazadas o van a serlo en n futuro próximo. En las ciudades cercanas, como el puesto fronterizo de Altamira, la población se ha triplicado, así como su consumo de recursos naturales. El consumo de drogas, el tráfico de blancas y la violencia, aparejadas a todo incremento poblacional no estructurado hacen que estas ciudades de frontera sean peligrosísimas.
La presidenta Dilma Rouseff dio orden de poner en marcha la presa de Belo Monte en marzo de 2015 y empezó a producir electricidad en noviembre del mismo año. El problema es que el agua represada para mover sus turbinas es necesaria en medio de una de las peores seguías de la Amazonia. Esto hará que muchas de las cosechas de subsistencia de los caboclos - pequeños agricultores y granjeros de la Amazonia- se echen a perder, y provoquen una hambruna o les lleven a incremetar la población de los "puestos fronterizos". A pesar de que la Agencia Nacional de Aguas (ANA) prohíbe a los propietarios de acuíferos llenar los embalses durante las sequías, los técnicos en energía dicen que para que Belo Monte sea rentable de veras, habría que levantar otras represas río ariba.
Otra consecuencia no deseada de la presa serán las relaciones con tribus no contactadas, lo que se traducirá en muertes por parte de los indios sin contactar y epidemias que borraran tribus enteras antes de que leguen a comprender lo que les está matando.

Para leer:
The fathe of the forest. Destroyers and defenders of the Amazon. Susanna Hetch y Alexander Cockburn. (Eitorial University de Chicago Press)

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