miércoles, 6 de abril de 2016

Se publica un libro sobre la erupción del Monte Saint Helens

Los funcionarios estadounidenses tenían el tiempo justo para evacuar a toda la población civil del perímetro de seguridad en torno al Monte Saint Helens, cuando el volcán estalló en el estado de Washington el 18 de mayo de 1980. La montaña había dado muestras de que podía estallar durante las últimas semanas. Pero los intereses de las compañías madereras se enfrentaron con las advertencias de los geólogos sobre lo amplia que debía ser la zona de seguridad. Y así pasó lo que pasó. El domingo de la explosión el volcán arrojó 540 millones de toneladas de cenizas y mató a 57 personas.
Tengo sentado enfrente de mí a Steve Olson, el autor de Erupción. la historia no contada del Monte Saints Helens.

Dicen que la erupción del Saints Helens fue uno de los peores desastres naturales por su potencialidad de peligro para las personas.

Superó en devastación al huracán Katrina. No se le suele dar tanta importancia porque sucedió un domingo, pero muchos de los leñadores de la región me han dicho:"Si llega a pasar por el día, de lunes a viernes, no estarías hablando conmigo, sino con mi viuda o mis huérfanos".
Háblanos de los aspectos físicos de la erupción.

Los funcionarios habían estado tratando de hacer predicciones sobre la que haría el volcán, a partir de los datos recogidos durante los terremotos anteriores. Lo cierto es que el volcán se mantuvo imprevisible hasta el día de la erupción.
Como ese domingo de 1980 resultó ser un día soleado la erupción fue la primera grabada y filmada en la región de Cascadia. Keith Stoffel y su mujer Dorthy estaban sobrevolando la zona en un avión para hacer observaciones cientificas cuando vieron que se formaba una grieta en el domo superior del volcan. El desprendimiento de rocas llevó toda la ladera norte 4 millas más atrás hacia el lago Spirit y el río Tortle.

 Háblanos sobre el más famoso de los muertos. Se llamaba Harry Truman. No estamos hablando del ex presidente sino de un tipo que decidió peranecer en su cabaña de caza dentro del perímetro vedado.

Harry Truman fue un dolor de muelas desde el momento en que los primeros terremotos comenzaron. Su presencia en la cabaña fue el principal argumento para que la gente cuestionase la zona de seguridad. Decían: Si Truman está en su propiedad por qué no puedo hacer lo mismo.
Los escombros derribaron la cabaña hasta los cimientos. El cadáver de Truman jamás fue encontrado. Pero mientras duró la crisis del Saints Helens fue muy, pero que muy, popular.
La familia Moore tuvo más suerte y sobrevivió a la erupción.

Los Moore - Mike y Lu- eran un matrimonio con un hijo de cuatro años y un bebé de tres meses. Se salvaron porque había una montaña entre ellos y el volcán, por lo que los árboles bajo los que estaba su tienda no se derrumbaron.
Cuando todo se calmó un poco decidieron dar por finalizadas sus vacaciones. Trataron de alcanzar su coche pero una milla de árboles partidos de cuajo se lo impidió por lo que tuvieron que pasar una segunda noche allí. Por suerte, la señora Moore llevaba una sudadera roja que la hacía muy visible desde el aire. Por eso fueron avistados por el piloto de un helicóptero de rescate.
-Deberá dejar esa mochila.- le dijo el piloto a la señora Moore.
-Llevo un bebé dentro...- contestó Lu.
-En ese caso....
Pero todos se salvaron. 

Creo que incluso hubo una anécdota relacionada con el presidente Carter.

El presidente Carter voló hasta la costa Oeste para ver de cerca los daños. Estaba sobrevolando una zona con un montón de arboles tirados por el suelo.
-Qué devastación. La Madre Naturaleza puede ser horrible-, le comentó al piloto.
-No. Eso lo han hecho los hombres. Los leñadores. Es la tala por aclareo. Llegaremos al lugar de la devastación pronto.

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