lunes, 23 de mayo de 2016

Los rickshaws de Kolkata.

Cruzar las calles en Kolkata (antiguamente Calcuta) es jugarse la vida. Motocicletas, coches particulares e incluso camionetas atraviesan las calles a toda marcha sin consideración alguna hacia los posibles peatones. Y en medio de ese tráfago, un palanquín de dos ruedas, tirado por un hombre de casta baja, descalzo y delgado, anuncia su presencia por medio de una campanilla.
El Gobierno municipal de Kolkata habla continuamente de retirar a los rickshaws de las calles, "porque es contrario a la imagen de una ciudad metida de lleno en el siglo XXI, y un mal recuerdo de la época colonial. Es humillante ver a un hombre arrastrar y sudar por trasladar a otro", me explica un funcionario. "Llevamos diciendo que vamos a hacerlo desde 1976".
Los wallahs ( conductores de rickshaw) proceden de los estados más pobres de La India, o son refugiados indios que lo perdieron todo tras la escisión de Pakistán, al norte, o la fundación de Bangladesh, al nordeste.
La razón de que no hayan sido retirados de las calles aún es porque muchas veces esros palanquines de tracción humana son los únicos vehículos capaces de circular durante las inundaciones monzónicas. Hay fotos y videos de wallahs marchando bajo la lluvia con el agua por la cintura.
Otra de las razones es que el rickshaw es el vehículo ideal para trayectos cortos. Algunas ancianas pagan a los wallahs para que las transporten a ellas y a sus compras. Los padres de clase media siuelen pagar a esos hombres de casta baja para que lleven a sus hijos a la escuela, con lo que se convierten en empleados de las familias implicadas en estos negocios. Algunos comercios usan los palanquines como carretillas para trasladar mercancias por la ciudad desde los almacenes.

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