sábado, 21 de mayo de 2016

Tradiciones funerarias en la isla de Sulawesi.

EN LA ISLA INDONESIA DE SULAWESI LOS MUERTOS, EN REALIDAD, NUNCA MUEREN. SIGUEN PRESENTES ENTRE LOS VIVOS, HASTA EL PUNTO DE QUE ESTOS PUEDEN TARDAR AÑOS EN ENTERRARLOS. DESPUÉS, CADA CIERTO TIEMPO LOS SACAN DE SUS TUMBAS PARA QUE VUELVAN A ESTAR CON LOS SUYOS. UNA ASOMBROSA TRADICIÓN QUE ESTOS INDONESIOS VIVEN CON TOTAL NATURALIDAD.

Para el pueblo torayano, la vida gira en torno a la muerte. Así que los ritos funerarios son en realidad una gran celebración de la existencia. Se celebra un banquete muy caro, puesto que hay que convidar a todos los parientes del difunto y a los habitantes de su aldea. Así que hay familias que tardan años en enterrar el cadáver, para poder despedirle con todo el rigor que manda la tradición.
Así que si no hay fondos para el festival, se embalsama el cuerpo y comienza así una "convivencia" con sus parientes vivos. Nadie muere hasta que se han celebrado los ritos de rigor. Los muertos no están "muertos" sino simplemente "gravemente enfermos".
A la familia no le molesta el olor del cadáver embalsamado. Para comunicar que en la casa "vive" un muerto, se señaliza con una bandera blanca.
El banquete puede variar dependiendo del rango de una familia dentro de la comunidad torayana. Una familia humilde debe convidar a unas 200 personas. Los terratenientes convidan a miles, que llegan desde todas las partes del país.
Los terratenientes pueden sacrificar a los dioses mas de 20 cerdos o búfalos de agua, mientras que los plebeyos mas modestos se limitan a sacrificar un solo animal. Un búfalo cuesta 3000 euros. Un cerdo, 150. Adivinen quién sacrifica qué.
La carne de los animales de granja inmolados se sirve en un festín para los invitados en los que todos deben saciarse hasta perder la compostura. Todos, menos los parientes directos, que visten de negro, y se limitan a rebañar una escudilla de arroz. Y solo ellos están presentes durante la inhumación del difunto.
Los cuerpos son exhumados una vez cada tres años, como una especie de visita que el cuerpo hace a sus parientes vivos. En agosto, despiés de la cosecha, pero antes de la nueva siembra, tiene lugar la ceremonia del Ma¨Nene- "o limpieza de cadáveres"-, en el que las familias exhuman a sus parientes muertos para limpiarlos, cambiarles la ropa y reparar sus ataudes.

Esta tradición es fomentada por una leyenda. Pong era un cazador que un día se adentró en las montañas y se encontró con un cadáver en malas condiciones. Decidió llevarlo al poblado, vestirlo y hacer los rituales preceptivos, como mandaba la tradición. Desde entonces, Pong gozó de la bendición divina. El espíritu del muerto le orientaba en la selva cuando salía a cazar, y sus campos de cultivo eran los más prosperos.

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