domingo, 12 de junio de 2016

Maria Golia escribe un libro sobre meteoritos.

Sin la intervención de los meteoritos, probablemente ni yo estaría escribiendo esto ni tú leyendo el resultado de la adaptación de esta entrevista. Maria Golia explica en su libro METEORITOS: NATURALEZA Y CULTURA, que los impactos de meteoritos durante la infancia de la Tierra contribuyeron a proporcionar algunos de los ingredientes de la vida, como los aminoácidos en la sopa primordial. Los meteoritos nos han ayudado a determinar la edad de la Tierra y nos dieron la oportunidad de ocupar el nicho ecológico dominante a los mamíferos después de la extinción de los dinosaurios.

Algunas personas cofunden los meteoritos con los asteroides.¿Qué tienes que decir al respecto, María?

Un meteorito puede ser el polvo de un cometa cuando pasa cerca de la atmósfera. Los meteoritos son rocas espaciales que se incineran a causa de la fricción cuando caen a la superficie dentro de la atmósfera de la Tierra. Un asteroide es una gran roca en orbita solar que tiene el tamaño suficiente para provocar un crater del tamaño de la ciudad de París o más grande, como el de Chicxuluc, en Yucatán, que provocó la extinción de los dinosaurios a causa del invierno nuclear.

Los estudiosos de los meteoritos comenzaron su labor en 1795, por lo que esta ciencia es relativamente nueva, ¿no?

Los granjeros ingleses de Yorkshire estaban intentando llamar la atención de los sabios acerca de unas piedras que caían envueltas en llamas en sus campos. Un científico alemán llamado Ernst Chladni escribió un libro sobre este fenómeno llamado MASAS DE HIERRO, muy polémico. Los detractores de esta obra decían que rompía con la concepción de un niverso inalterable y ordenado de Newton. Y para los sabios de la Ilustración, Newton era el Dios de la razón.

A veces los meteoritos caen sobre las personas, ¿verdad?

Por ahora, los meteoritos solo han matado a un conductor de autobús en un campus universitario hindú. La otra persona a la que magullaron fue el ama de casa Anne Hodges mientras echaba una cabezada en el sofá de su casa.
Cuando caen sobre un objeto y lo despachurran se considera que el objeto deteriorado se revaloriza como "impactifacto". El más famoso es el Coche de Peekskill. Una mujer aparcó el coche recién comprado delante de la casa de su madre. Y el meteorito lo hizo trizas. Como la propiedad era de la mujer de más edad, la madre vendió la roca espacial y los derechos de exhibición del coche abollado.

Los meteoritos también son objeto de colección. Háblanos de Harvey Nininger.

Los coleccionistas de meteoritos pueden ser de ambos sexos. Uno de los más populares es Geoffrey Notkin, un músico de punk rock. De niño, estaba interesado en la geología. Más tarde, tuvo una epifanía con el coleccionismo de meteoritos, y ahora tiene un programa de televisión donde habla del asunto.
Harvey Nininger no es geólogo sino profesor de biología, y la epifania con los meteoritos le llegó tarde, cuando ya estaba casado y tenía dos hijos. Vió un bólido, una roca espacial de cierto tamaño, caer, y calculó que su cráter debía estar en el estado de Kansas. Entrevistó a todo los testigos que lo habían visto caer.
Con el tiempo empezó a recorrer cientos de kilómetros por las zonas rurales y a entrevistarse con los granjeros para explicarles qué tipo de rocas le interesaban. Dio conferencias en pueblecitos remotos del Medio Oeste. Los lugareños le enviaron muchas rocas pero un montón de ellas eran normales. !Pero de cuando en cuando suena la flauta!

Los meteorios aparecen a menudo en nuestra literatura desde Shakespeare a St Exuspery. Danos una aclaración.

Los meteoritos aparecen en las tradiciones orales de los aborígenes australianos, los bosquimanos, los nativos de Brasil, y los indios norteamericanos. Algunos de estos relatos hablan de los impactos y en algunas tradiciones se venera el propio meteorito.
A mediados del siglo XV, un meteorito cayó cerca de Ensisheim. Los primeros impresores publicaron almanaques diciendo que Dios se ponía de parte del emperador Maximiliano de Austria, que por aquella época estaba en medio de una campaña militar. Se consideraba la caída de bólidos como un portento. Shakespeare emplea los meteoros como recurso para mantener el interes del público.
St Exuspery era piloto en el periodo de entreguerras del Servicio Postal francés. Estaba volando sobre el Sáhara cuando cayó sobre una meseta cónica. Era completamente blanca a causa de los depósitos de calcio. Pero en medio de todo esto destacaba una gran roca de color negro, el meteorito. St Exuspery encontró un par más y los relacionó con una lluvia de estrellas reciente.

El último impacto de meteorito importante tuvo lugar en Tunguska en 1908. Cuéntanos cómo lo investigó Leónidas Kulik.

Sucedió el 30 de junio de 1908 en Siberia. La fricción hizo explotar el meteoro a 5 o 10 kilómetros de la corteza terrestre. Calcinó un millón de kilómetros cuadrados de taiga. Los rusos no lo investigaron de inmediato porque estaban en medio de su Revolución y porque Tunguska es un lugar muy remoto.
Leónidas Kulik era un geólogo que estaba en Siberia en el momento del impacto. Describió cómo el cielo pareció partirse en dos y la ola expansiva que arrancaba las camisas y las blusas de los torsos de las personas. Pero no pudo acercarse hasta el epicentro del desastre hasta 1921, cuando la Revolución Rusa había terminado pero la posterior guerra civil entre rojos y blancos continuaba, precisamente en Siberia.
La siguiente expedición, ya patrocinada por el Gobierno Soviético fue en 1927. Kulik llevó equipo geológico hasta Tunguska en el Transiberiano, y posteriormente en troikas tiradas por caballos durante 6 semanas. No encontraron el meteorito porque se vaporizó durante su ignición en la atmósfera terrestre.

DOCUMENTAL.
https://www.youtube.com/watch?v=3AN7mE-zrd8 

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