viernes, 10 de junio de 2016

Yamato Tanooka: un castigo poco ejemplar.

"Recuerden: esto no es Japón", dice un cartel pegado en la embajada nipona en Washington. Una de las recomendaciones se refiere a los medios coercitivos (de castigo) empleados normalmente por los padres japoneses. Algunos norteamericanos y europeos podríamos tener problemas para distinguir entre un correctivo habitual y asimilado como bueno para él por el niño que lo recibe y el maltrato puro y duro.
Yamato Tanooka es un niño de 7 años. Viajaba con sus padres por una carretera de montaña por la isla de Hokkaido cuando fue obligado a descender del coche por sus padres a causa de su mal comportamiento. Al parecer, la intención de los progenitores era que Yamato dejase de tirar piedras a otros coches y vecinos de su barrio. En cuanto Yamato descendió del vehículo familiar y se apartó un poco, los padres se alejaron. Cuando volvieron - los Tanooka aseguran que al cabo de unos minutos- Yamato no estaba. Lo buscaron entre los tupidos bosques de Hokkaido, pero en vista de que no lo encontraban denunciaron su desaparición al senvicio de parques.
Al principio, los padres dijeron a las autoridades que el niño se había separado mientras buscaban frutos silvestres y bayas, pero en vista de que Yamato no aparecía, y las autoridades dejaron de creer en su historia, confesaron la verdad.La desaparición de Yamato había sido consecuencia de un castigo desmedido que se les fue de las manos. La Policía y el Ejército se desplegaron por la zona. Creían que las bajas temperaturas de la isla del norte de Japón o un encuentro fortuito con los osos del lugar matarian al chico. Al cabo de seis dñias Yamato fue localizado en un albergue militar de montaña situado a 10 kilómetros de la carretera donde los padres se lo dejaron "olvidado".
Yamato había perdido 2 de sus escasos 22 kilos. No había comido nada en los últimos  dias y se las había ingeniado para beber agua de lluvia. Los padres se discuparon ante su hijo y delante de los medios de comunicación, algo que les ha evitado cinco años de cárcel. En Japón, el abandono de cualquier persona que necesite atención es punible con esa pena. Ahora hay un animado debate entre los japoneses que opinan que el castigo fue excesivo y los que opinan que los cachetes, encargar al hermano mayor que de una paliza de muerte al pequeño por no hacer los deberes y la idea de los Tanooka son métodos de educación legítimos.
La cohexión familiar está por debajo de la integridad física de los niños en la cultura japonesa. Cuando un niño muere a causa de un correctivo nadie lo cuestiona, porque lo consideran un asunto ajeno.
Los bofetones a los niños están a la orden del día en China y Japón. De hecho, son los hermanos mayores los que tienen la obligación de darlos. Pero cada vez se producen más denuncias por abusos. El Gobierno japonés empezó a recopilar datos sobre maltrato infantil en 1990 y desde entonces se han multiplicado las demandas: cerca de 89.000 en 2014. Cerca de 1000 casos implicaron la muerte del menor desde 2006, según el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar.

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