jueves, 7 de julio de 2016

Kumari: las diosas-niñas de Nepal.

Imagínese si el bueno de Mariano Rajoy, o el presidente Hollande, o alguno de estos personajes que venimos votando en los últimos 100 años, se tuvieran que arrodillar ante una niña, que ni siquiera ha llegado a la adolescencia, como tiene que hacer el Presidente de Nepal. En su nuevo libro LAS DIOSAS VIVIENTES la escritora britanica Isabella Tree ha investigado a estas niñas que representa el poder creador de lo femenino.

VISTE UNA DIOSA VIVIENTE CUANDO ERAS JOVEN EN KATHMANDÚ CON TU FUTURO MARIDO. HÁBLANOS E LA EXPERIENCIA.

Haía viajado a Nepal con Charlie, y otros dos amigos. Era el final de la época del movimiento hippie y su fascinación por todo lo oriental .Habíamos alquilado un apartamento a pocas yardas de un templo, donde residían estas niñas-diosas.
Un día nos unimos a un grupo de turistas para visitas el complejo hinduista. La entrada estaba adornada con calaveras humanas y daba paso a un patio acogedor. Una guía turística nos dijo: "Si son pacientes quizá vean a la kumari divisarlos desde su ventana"
Y, de repente, sin aviso, una cara de niña maquillada con pinturas faciales rojas chillones apareció en la ventana.
Sentí como los roles tradicionales de las sociedades patriarcales en las que me había criado se volviera delrevés. En Occidente los niños y las mujeres casi nunca tenían el poder. Pero ella no nos sonrió. Las kumari nunca sonríen porque se supone que es una invitación a que los demonios penetren en nuestro plano de realidad y nos maten. Se lo toman muy en serio.

¿QUÉ MÁS PUEDES DECIRNOS SOBRE LA VIDA DE ESTAS NIÑAS?

Ya he debido decir en mi libro que es tradicional en Nepal que las autoridades se postren ante estas chiquillas en espera de una bendición y la autorización de los dioses para gobernar.
Es algo desaconstumbrado en Occidente. La niña - siempre de la etnia newar- tiene que vestirse de rojo, maquillarse los ojos y las mejillas con cosméticos rojos. Todos sus familiares - incluyendo sus padres y sus hermanos mayores- se postran ante ellas. Unos criados la sacan del templo en palanquín durante los festivales. Sus pies no pueden tocar el suelo.
Por supuesto todo esto se acaba con la primera menstruación de las niñas. Tienen que estudiar. Algunas adolescentes newar, ex- kumaris, tienen dificultades para encontrar marido. La leyenda dice que los dioses del panteón hinduista protegen la virtud de estas mujeres y que el hombre que se atreva a profanarlas en su lecho perderá su pene, seccionado de cuajo, por unos dientes que supuestamente las ex kumaris tienen en la vagina.
Por supuesto las ex kumaris adultas se apoyan entre ellas y algunas han contraido matrimonios normales y felices.

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