miércoles, 27 de julio de 2016

Pandemonium, un refugio de aves muy especial.

En 1996, Michelle Raffin, autora de LAS AVES DE PANDEMONIUM: VIDAS ENTRE EL EXOTISMO Y LA AMENAZA, abrió un centro de rescate de aves. Hoy, Pandemonium es uno de los centros de aves no de compañía mas antiguo de los Estados Unidos. Proporciona cuidados a más de 350 aves, de 34 especies.

ALGUNAS DE LAS AVES CON LAS QUE TRATAS TIENEN HISTORIAS CONMOVEDORAS. HÁBLANOS DE OSCAR.

El bueno de Oscar era un pinzón de Lady Gould, pero no podía volar. Durante el día le daba igual, pero por las noches hacía unos esfuerzos improbos para llegar a las perchas, con sus compañeros. Nuca lo lograba.
Decidí usar una estaca de bambú para hacerle una percha que él pudiese alcanzar. Oscar observó lo que yo hacía, y tuvo una idea mejor. Cada vez que ponía una estaquilla de bambú, él se encaramaba en ella y me indicaba con la mirada donde quería la siguiente. Con el paso de las horas, le había construido una escalera hasta las perchas más altas. Oscar era un carpintero y un arquitecto. Y lo más importante: supo comunicarme sus ideas, a pesar de que los pinzones de Lady Gould no son aves parlantes.

¿QUÉ NOS CUENTAS DE QUE TUS AVES INTERPRETEN CANCIONES DE LEONARD COHEN?

Los loros siguen el ritmo y te comunican sus preferencias. Si no les gusta la musica que les pone, se quedan quietos en sus perchas. Y tan pronto como les pones algo con un buen ritmo, bailan. Algunas especies siguen el ritmo mejor que otras. Las cacatuas son aravillosas. Los loros africanos grises se vuelven como locos.. Shana, un loro de cabeza amarilla del Amazonas, no baila Pero puede cantar.
Tico, una cotorra azul y dorada, estaba en mi oficina, cuando escuchábamos mñusica. Le gustan las canciones de las princesas de Disney. He intentado expandir su repertorio, y resulta que también le gustan los villancicos.

¿CÓMO ES UN DÍA NORMAL EN PANDEMONIUM?

Fundamentalmente intentamos controlar el caos. Hay que dar de comer a las aves, y no todas se alimentan de lo mismo. Algunas comen fruta y semillas, otras comen insectos vivos; algunas liban polen, otras abren pipas.
También vigilamos que las aves exóticas críen correctamente a sus polluelos. Por desgracia, en ocasiones se desentienden de ellos, y somos nosotros los que tenemos que alimentarlos a mano cada dos horas, día y noche. No hay horarios y nadie cobra un sueldo.

¿CÓMO SE TE OCURRIÓ LA IDEA DE FUNDAR ESTE SANTUARIO?

Somos un santuario para aves que la gente no puede adoptar como mascotas por varias razones: necesitan aviarios grandes, o cuidados especiales.
Nos hemos focalizado en criar palomas coronadas de Nueva Guinea, una especie que está en peligro a causa de la deforestación causada por la industria del aceite de palma. Sabemos que algunos de nuestros ejemplares serán liberados en la naturaleza. Su lugar está en los bosques lluviosos de Nueva Guinea, no en nuestro aviario.

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