domingo, 3 de julio de 2016

Un libro nos desvela la verdad sobre los pitt bull.

En 2014, un perro pitt bull atacó al niño de 4 años Kevin Vicente en su casa de Phoenix, Arizona. Como resultado de la agresión Kevin tenía la mandíbula rota y perdió la visión de un ojo. Lo normal hubiese sido eutanasiar a un perro tan disfuncional y dominante, incluso con los humanos. Pero no. Los animalistas reunieron firmas para que no se le sacrificase. Hoy está encerrado en una celda con paredes acolchadas y aire acondicionado en una prisión de Arizona. La familia de Kevin tuvo problemas para reunir el dinero para pagar las atenciones quirúrgicas del niño. Casi nadie se movilizó por esta causa.
Según las estadísticas murieron 232 estadounidenses a causa de ataques de perros entre 2005 y 2015, a una media de uno cada 17 días. Pero en realidad, si hacemos números hay 320 millones de norteamericanos, y entre 77 y 83 millones de perros en suelo estadounidense, lo que reduce las posibilidades de morir por la acción de cualquier raza canina a 1 entre 10 millones. Es decir que resulta más fácil morir en un asalto con armas de fuego que a causa de los mordiscos de un perro.
Según la American Veterinary Medical Association, entre 2000 y 2009, el 80 por ciento de los casos de ataque de perro fueron causados por perros grandes, no socializados correctamente, sin relación directa con el ser humano herido o muerto tras el ataque.
Según la escritora y propietaria de una perra pitt bull Bronwen Dickey, autora de PITT BULL: LA BATALLA POR UN ÍCONO AMERICANO, en realidad hay cuatro razas diferentes de lo que se considera pitt bull, caracterizado por el cuello corto, el hocico ancho y el pelaje de capa corta. Son: el American Pitt Bull Terrier, Bull Terrier Stafordshire, el American Staffordshire Terrier y el American Bully, una especia reciente (de 1990) procedente de cruces de Bull Terrier Staffordshire.
El Pitt Bull Terrier es el genuino perro de lucha desde 1889, cuando apareció en los bajos fondos del Londres victoriano. Las restantes razas fueron creadas para las exposiciones caninas.
En Estados Unidos las peleas de perros que involucran a estos perros tienen lugar en zonas rurales y suburbios subdesarrollados de las grandes ciudades de los estados de Loisiana y Texas. Se trata de propietarios caninos con empleo precario, o que lleva a cabo actividades al margen de la ley. Se encuentran y se azuzan los perros, para cruzar apuestas o para descargar tensiones ante una situaciòn social alineante, por incapacidad del Estado para integrar a estas personas o por una visión de la agresividad como una parte fundamental del carácter. Había peleas de perros en Missouri, pero una redada en los reñideros clandestinos terminó con la práctica en ese estado. Fíjanse que son todos estados del Sur.
La Policía ha tenido incidentes con perros de gran alzada en los que se ha preguntado primero y se ha disparado después, como el caso de un patrullero que disparó contra un perro labrador negro que le ladró desde el interior de un coche. También se ha disparado contra perros de trabajo durante el cometido de sus tareas y perros que simplemente protegían a niños de "esos misteriosos extraños de uniforme".

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