lunes, 1 de agosto de 2016

El plancton.

Se esconde bajo nombres tan extraños como diatomea, sifonóforo, foraminífero... Hablamos del plancton, un mundo submarino compuesto de organismos multicolores invisibles al ojo humano absolutamente esenciales para la vida en la Tierra. Le mostramoseste ecosistema precioso y amenazado.

Estos seres responden a los nombres de cococolitóforos y diatomeas, foraminíferos y quetognatos, radilarios y apendicularios, sifonóforos y phrodimas, pirosomas y protistas...Sin contar los innumerables virus y bacterias. Christian Sardet, director de investigación emérito en el Centro de Investigacion Científica de Francia ha utilizado técnicas fotográfica para mostrar a estos seres, sin los que la vida en este planeta sería imposible, en toda su variedad de colores y comportamientos. Ahora expone sus fotos en una exposición de la Fundación Cartier, en París, una muestra que ha estado antes en Japón.
"Cuando llegué al final de mi carrera como biólogo marino- nos explica Sardet- les dije a mis colegas de la Expedición Tara Oceans que intentaría, a partir de entonces, dar a conocer el mundo del plancton, por medio del encuentro entre la ciencia y el arte. En elsiglo XIX el alemán Ernst Haeckel consiguiò popularizar la cuestión gracias a la publicación de sus dibujos de radilarios (una especie de plancton), eran los rimeros de su especie y suscitaron un gran interés".
Simbiosis, parasitismo, depredación o fotosíntesis: todos los comportamientos y estrategias evolutivas se encuentran presentes entre estas pequeñas criaturas, estas plantas y animales.

Su peso representa más del 95 por ciento de toda la biomasa presente en los océanos. Su partevegetal es la primerísima escala de la cadena alimentaria. Bombea milesde millones de toneladas de gas carbónico a la atmósfera y produce tanto oxígeno como el conjunto de vegetación de tierra firme.
El pláncton muerto, acumulado en el fonde del mar desde hace cientos de millones de años, ha forado extensas capas de rocas sedimentarias que son la materia de nuestras montañas, y en las que todavía se encuentra, devez en cuando, el fosil de una concha marina.

El mar podría acabar acidificado, ahogado por los detritus de nuestra agricultura o por las casi indestructibles bolsas de plástico a la deriva, por el calentamiento de los mares del planeta, por la disolución del dióxido de carbono emitido por la extracción del petróleo y del gas natural.
En 1973, la película EL SOL VERDE imaginaba la desaparición del plancton y la catástrofe alimentaria que se derivaba de ello para las sociedades humanas.

Para visitar:
La gran orquesta de los animales.
Fundación Cartier para el Arte Contemporáneo, París.
Hasta el  8 de enero de 2017.


No hay comentarios:

Publicar un comentario