sábado, 27 de agosto de 2016

Visitamos el Centro de Medicina del Deporte.

Me he pasado todas las Olimpiadas en Zamora. Los españoles nos trajimos de Río de Janeiro (Brasil) 17 medallas. He decidido adaptar un artículo de XL Semanal, un suplemento dominical, para que los internautas puedan apreciar el esfuerzo que hay detrás de cada medalla, y de que los éxitos deportivos no solo dependen de los deportistas y de sus preparadores, sino también de un concienzudo equipo médico.

"!Dos minutos! Vas a 10 kilómetros por hora". Mientras Ángel Lopez Vázquez corre sobre el tapiz rodante, el doctor Manuel Martín Radabán le va cantando el tiempo y el ritmo de la zancada: "Minuto cuarto. 12 kilómetros por hora, 18 latidos por minutos".
Ángel ha sido uno de los 300 deportistas españoles que se desplazaron a Río. No consiguió medalla. Competía con la selección de rugby a siete. Pero, antes de la gran cita, Ángel y todos sus compañeros acudieron al Centro de Medicina Deportiva de Madrid. Aquí los médicos ponen - con mucha precaución- al límite a los atletas para determinar qué entrenamientos necesitan para rendir lo máximo posible en sus especialidades. También se esfuerzan por evitar la muerte súbita en una cancha por sobreesfuerzo.
Ángel está realizando una prueba de "esfuerzo máximo". Va a correr al límite de sus posibilidades armado con una batería de electrodos hasta que decida que está demasiado exhausto para poder dar más. Durante 11 minutos de carrera, y durante el periodo en que el cuerpo se recupera del esfuerzo, los electrodos recogen información sobre su presión arterial, frecuencia cardiaca, consumo de oxígeno... ángel está muy interesado, no porque de su resistencia física dependa conseguir títulos y medallas, sino porque es un estudiante de Medicina. Ha aplazado su etapa de médico residente para poder competir en Río.
"Por un lado, mis futuros colegas realizarán una valoración cardiovascular, para evitar lesiones deportivas. Por otro me harán una valoración funcional mediante un analizador de gases. Esta última está más orientada a saber cuánto puede rendir mi cuerpo y cuáles deben ser mis expectativas deportivas", explica Ángel.
Los medicos miden los niveles aeróbicos y anaeróbicos del organismo. Los niveles aeróbicos proceden del oxígeno conseguido a través de la respiración, los hidratos de carbono y los ácidos grasos. Cuando el esfuerzo empieza a ser superior a lo que el aparato respiratorio puede aportar, empieza a torar del todavía escaso ácido láctico, que se expulsa a través de la respiración. Pero hay un momento en que los gases nocivos provocados por el ácido láctico no son expulsados a un ritmo lo suficientemente rápido, y es cuando los facultativos deben suspender la prueba de rendimiento.

El Centro se divide en una serie de especialidades: antropometría, aparato locomotor, apoyo y fisiología del esfuerzo, fisioterapia, dinámica postural, psicología...Si un deportista acude a realizarse una radiografía para detectar una posible lesión, los radióllogos saben dónde y qué buscar... Cada especialidad deportiva es un mundo. "En halterofilía,por ejemplo, las lesiones mas frecuentes suelen ser tendinopatías rotulianas por la postura del deportista en el momento del levantamiento de las pesas - en griego, halteras-.Los nadadores sufren lesiones en los hombros y loumbalgias; los jugadores de rugby como Ángel, pueden sufrir toda una variedad delesiones", explica Elena Martínez, responsable de la sección de fisioterapia

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