miércoles, 7 de septiembre de 2016

La escandalosa vida sexual de Bill Cosby.

60 mujeres acusan a Bill Cosby, un referente de perfecto padre de familia gracias a su serie de televisión de los 80, de abusar de ellas. Las drogaba con un potente sedante antes de violarlas. Y ellas, impactadas por su popularidad y poder, no lo denunciaban. Cuando lo han hecho, ha sido tarde. Solo un caso no ha prescrito. Os cuento la truculenta historia de un "héroe americano" transformado en un depredador sexual.

"Ni siquiera puedo hablar, señor Cosby". Veinte minutos antes, Andrea Constand se había tomado tres pastillas que Bill Cosby le había ofrecido. Él le aseguro que eran homeopáticas y que le ayudarían a desembarazarse del stress que le producía su trabajo. Insistió también en que se tomara una copa de vino. Poco después Andrea era incapaz de sostenerse sobre las piernas.
"Voy a dejar que te relajes", le dijo Bill Cosby mientras la tumbaba en un sofá. A continuación, la violó. Ya de madrugada, Costant se despertó desnuda. Se vistió a toda prisa y, al salir de aquella infame casa, se encontró a Cosby en batín. Actuaba como si no hubiera ocurrido nada malo entre ellos, e incluso le ofreció una magdalena de arándanos como atención de despedida.
Andrea Constand había conocido al actor unos meses antes, al poco de empezar un partido de baloncesto en la niversidad de Temple. Cosby le presentó a profesores ilustres del centro en el que él mismo había estudiado y a personajes relevantes del show business. Consiguió que Andrea confiara en él, a pesar de que tuvo que frenar algún avance sexual. Y en enero de 2004, la invitó a su casa de Pennsylvania y le ofreció las fatídicas tres pastillas.
Constand tardó un año en recordar los detalles de la violación, lo mismo que en denunciar al actor. Había vuelto a vivir en Toronto con sus padres, pero tenía stress postraumático. Estaba deprimida, sufría ansiedad, tenía pesadillas... Y un ´día lo recordó. Su padre llamó a Cosby para pedirle explicaciones. El actor reconoció los hechos, y se ofreció a pagar la terapia de Constand. Al día siguiente dos representantes se presentaron en Toronto con un jugoso cheque. Constand se negó a aceptar ese dinero y demandó a Cosby.
Cosby dijo ante los jueces que el sexo había sido consentido. El fiscal dijo que la demanda contra el actor era débil debido a que Andrea había tardado un año en denunciarlo y las inconsistencias de su testimonio. En 2005, el fiscal del distrito Bruce Castor renunció a denunciar a Cosby.
Varias mujeres se pusieron en contacto con los abogados de Constand. Otras llamaron a la prensa. Todas relataban que después de entablar relaciones de amistad con Bill Cosby, durante uno de los encuentros el actor les ofrecía una o varias pastillas ( algunas habían mantenido relaciones consentidas con él antes, pero un buen días las drogaba). Perdían el conocimiento. Pocas horas después se despertaban desnudas, en algunas ocasiones con sangre en la vagina, en la cama de Cosby, que actuaba como si nada malo hubiese ocurrido.
Entre ellas podemos citar a Kristina Ruehli, secretaria de una agencia de representación artística de Los Ángeles o las modelos Tamara Green o Beth Ferrier.
Los abogados de Constand presentaron una demanda conjunta de 13 mujeres. Cosby fue llamado a declarar bajo juramento. "No fue tan malo"- dijo. "Lo sé porque ninguna me ha dicho que no vuelva a hacerlo. Se leer bien a las personas, y desenvolverme bien en estas situaciones románticas, o como queráis llamarlas". Lo que Cosby no leyó era que Constand era lesbiana, y de ninguna manera habría consentido en tener sexo con un hombre.
Cosby admitió haber drogado a Constand con quaaludes ( o metacualona), un potente sedante. Finalmente, en 2006, Cosby llegó a un acuerdo extrajudicial con Constand, que le evitó sentars en el banquillo de los acusados.

En 2013, las prácticas ilegales de Cosby volvieron a saltar a la palestra. El humorista Hannibal Buress parodiaba los discursos moralistas del actor en los que culpaba de los problemas de la comunidad negra a los jóvenes afroamericanos. "Negros, !subíos los pantalones! Yo era una estrella de la televisión en los 80. Sí, pero tú violas mujeres, Bill Cosby. Así que relájate un poquito". E invitaba a la audiencia a googlear en busca de denuncias. Se convirtió en un fenómeno viral.
Y Cosby volvió a estar en la línea de fuego. La actriz Barbara Bowman abrió la campaña con una carta en el Washington Post. "Bill Cosby me violó. ¿Por qué han tenido que pasar 30 años para que la gente se crea mi historia?" Una tras otras, como fichas de dominó, las víctimas dieron sus testimonios de abusos sexuales cometidos en los 60, 70 y 80. Desde mujeres desconocidas como Joan Tharsis y Therese Serignese, que tenían 19 años cuando conocieron al actor, a actrices como Louisa Moritz, conejitas de Playboy como Victoria Valentino, modelos como Beverly Johnson o la esposa del poderoso productor Alan Ladd, Cindra Ladd.
Frank Scotti, un antiguo empleado de la NBC, reconoció en 2014 que él era el encargado de enviar los cheques a cambio del silencio a las mujeres ( algunas de ellas menores de edad) que frecuentaban el camerino de Cosby.
Ahora el número de mujeres que demandan a Cosby superan las 60, la policía ha reabierto el caso y el actor de 79 años, se enfrenta a una condena de 10 años de cárcel. NBC y Netflix han retirado los proyectos de series o especiales de homenaje, alguien ha escrito junto a su estrella en el Paseo de la Fama la palabra "violador"y las autoridades le han retirado el pasaporte y le han obligado a pagar una fianza de un millón de dólares.
"A lo tonto, se ha convertido en el hombre acusado de drogar y asaltar más mujeres que nadie en la historia de los Estados Unidos", dice Gloria Allred, abogada especializada en los derechos de las mujeres.

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