martes, 6 de septiembre de 2016

La menstruación.

La nadadora Fu Yuanhui explicó que su bajo rendimiento en los Juegos de Río se debió a que tenía la menstruación. Convulsionó las redes sociales. ¿Cómo un proceso natural se puede convertir en noticia? Hablar de la regla incomoda, incluso a las mujeres pero el silencio tiene consecuencias. Económicas y sanitarias. Es hora de afrontarlas.

Barack Obama se convirtió en enero de 2016 en el primer presidente que hacía referencia a la menstruación delante de las cámaras, y no fue idea suya.
Durante una entrevista concedida a la youtuber Ingrid Nelsen, ésta le preguntó por qué los tampones y las compresas estaban gravados como artículos de lujo, siendo algo sin lo que la existencia de las mujeres era imposible. Obama respondió: "Tengo que decirle que no sé por qué se aplican unos impuestos tan elevados a estos productos. Sospecho que por que en el momento de tomar tal decisión los legisladores eran hombres".
A partir de ahí se desató un intendo debate en las redes sociales y en los suplementos dominicales. La nadadora china Fu Yuanhui reactivó la polémica al decir, tras salir de la piscina olímipica sin la medalla, que su rendimiento había sido inferior al habitual porque el día anterior le había bajado la regla. No es la primera atleta a la que le sucede tal cosa, pero sí la primera que habla de ello.
El caso es que las mujeres son poco propensas a hablar del tema en público, como si se avergonzasen de algo que es un síntoma de disponibilidad para crear vida. Algunas esconden las compresas en las mangas de los vestidos cuando ha llegado el momento de ir al baño y colocarse la compresa o el tampón. Los anuncios televisivos tampoco ayudan a normalizar el tema cuando muestran líquidos azul claro cayendo sobre compresas de algodón. Durante la regla a una mujer le duele la espalda y el bajo vientre, está de mal humor, y la sangre suele tener un color oscuro, sucio, venoso.

En un artículo de 1978 la feminista Gloria Steinem respondió a la pregunta de qué sucedería si los hombres menstruasen y las mujeres, no: "Se retarían en los bares acerca de quién expulsa más sangre o soporta más dolor. Se convirtiría en un reflejo de virilidad". Lo más seguro es que habrían invertido más dólares en investigar métodos para no ensuciar las prendas íntimas.
A finales del siglo XIX se inventó la compresa que no tenía tiras adhésivas todavía. En la década de 1930 se inventó en tampón. Y en la década de 1980, la copa vaginal, que es el sistema más cómodo para las mujeres, pero el más vilipendiado ante la presión de los intereses de los fabricantes de tampones y compresas.

Donald Trump se quejó de las duras preguntas sobre sus planes como posible presidente diciendo que "esa mujer chorrea sangre por ya sabéis dónde"
En 1970, un político demócrata, Andrew Berman, dijo en un mitín que las mujeres no estaban capacitadas para la política y los cargos de responsabilidad de las empresas precisamente porque menstruaban. Berman preguntó a los posibles votantes qué sucedería si una mujer tuviera que declarar la guerra o atender a una crisis financiera llevada por los cambios de humor provocados por la regla. Los votantes decidieron que Berman estaba acabado como político, y los demócratas le expulsaron del Partido.

Uno de los problemas con los tampones y las compresas es que las usuarias no saben qué productos químicos se han usado para fabricarlas. Y eso es importante, porque vinculado a ellos está el síndrome de shock tóxico, una enfermedad que puede provocar la muerte.
En 1980 fueron registrados 890 casos de shock toxico en los Estados Unidos por parte de mujeres que usaban tampones. Murieron 38 mujeres. El 70 por ciento de las usuarias usaban tampones de la marca Rely. Se retiró sus productos del mercado. Más que de contacto, es una cuestión de cantidad. Una mujer utiliza, de media, unos 12.000 tampones a lo largo de su vida fértil. No todas las mujeres son suceptibles al shock tóxico, pero las que lo son, lo son por acumulación de productos químicas en los ovarios. Lo expertos recomiendan fabricar tampones y compresas de algodón, sin productos químicos.

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