jueves, 6 de octubre de 2016

Fiona Mac Neill, cirujana.

LA DOCTORA FIONA MAC NEILL ES UNA DE LAS MAYORES EXPERTAS EN ONCOPLASTIA, LA RECONSTRUCCIÓN DE UN PECHO TRAS EXTRAER UN TUMOR. AUNQUE LE APASIONA SU TRABAJO, ESTÁ SEGURA DE QUE AÚN PUEDE AVANZAR MUCHO EN EL TRATAMIENTO DE ESTE TIPO DE CÁNCER.

Londres, Hospital de Royal Marsden. Las luces del quirófano de oncología iluminan a Sharon, una paciente de 52 años. Tapada con una manta, solo su pecho derecho está a la vista.
Fiona trabaja con seguridad en la reconstrucción del pecho. Procura que la sensación de rechazo sea mínima o incluso nula. Está previsto que esa noche Sharon duerma en su casa.
Fiona no es una cirujana cualquiera. Fue la primera mujer admitida como profesora en el Real Colegio de Cirujanos y en 1996 fundó una novedosa unidad especializada en el cáncer de mama en el Hospital de Colchester, en el condado de Essex.
Una década después, empezó a trabajar en el Royal Marsden y es la actual presidenta de la Asociación Británica de Cirujanos de Cáncer de Mama. Además forma a la siguiente generación de oncólogos de esta especialidad, no solo en los aspectos técnicos de su ramo, sino también en el trato adecuado a las pacientes.
"Empatía", dice Fiona.-"Esa es la clave de todo. No me gusta hacer mastectomías, pero hago todo lo que sea para salvar las vidas de mis pacientes. Creo que en el futuro la mayoría de nuestras técnicas actuales se considerarán bárbaras y medievales".

En el quirófano Mac Neill extrae un tumor encavado en lo más profundo del pecho de Sharon, de 4 centímetros. Ha sido redicido gracias a la quimiterapia. "En el pasado el pecho de Sharon tendría el aspecto de un trozo de carne cruda cuando lo mordisquea un tiburón, pero con la cirugía oncólógica normal y nos pequeños retoques estéticos, el impacto psicológico será mínimo".
Fiona empieza a extraer el mayor número de ganglios linfáticos, del tamaño de una pequeña pepita de granada. El asistente los analiza para ver si el cancer de mama se ha extendido. Fiona no quiere dar la mala noticia.
"Sería maravilloso no hacerlo, pero tengo que distanciarme y hacer mi trabajo lo mejor que pueda. Si las noticias son buenas, fetén. Pero si no, tengo que dar la mala noticia con empatía, pero sin implicarme emocionalmente".

Fiona explica que ya se investiga para diferenciar molecularmente los tumores de diferentes mujeres y así poder diseñar un tratamiento farmacológico especializado. No habrá que cortar en el futuro. Se reducirá la estancia en el hospital de las pacientes. Ya está pasando con los tratamientos hormonales, de radioterapia y quiioterapia. Pero todavía hay mujerres que tienen que ser tratadas con tumorectomía y mastectomía, para salvar sus vidas o impedir que el cáncer se pueda desarrollar en el futuro.
Mac Neill insiste en la formación de cirujanas para estas operaciones quirúrgicas. "Recuerdo que en los años 90, una mujer tenía que "ganarse" el derecho a la reconstrucción del pecho, sobreviviendo los siguientes cinco años sin brotes nuevos de cáncer. Como si alguien tuviera poder sobre eso. Los cirujanos plásticos te lo preguntaban directamente: ¿Se ha ganado la reconstrucción, señora?".
Tampoco las condiciones para el trabajo de las escasas cirujanas de los 90 eran las más favorables. Tenían que compartir los vestuarios y los uniformes con sus compañeros varones. "A veces si querías cambiarte o tomar una taza de café no podías porque se estaban cambiando los cirujanos. Recuerdo que algunas de las cirujanas de los 90, al principio de mi carrera hacían cosas como fumar puros", recuerda Fiona.

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